La nueva izquierda y el péndulo político

La victoria de Boric en Chile anuncia una nueva oleada izquierdista en América Latina. La cátedra Ideograma-UPF reúne a expertos para analizar su dimensión.

Un empleado del Palacio de La Moneda de Chile coloca el retrato del presidente Gabriel Boric, el rostro de la nueva izquierda en América Latina. PRESIDENCIA DE CHILE
Un empleado del Palacio de La Moneda de Chile coloca el retrato del presidente Gabriel Boric, el rostro de la nueva izquierda en América Latina. PRESIDENCIA DE CHILE

“¡Alca, alca, al carajo!”. Año 2005. Esta frase del entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, pronunciada en el estadio argentino de Mar del Plata durante la IV Cumbre de las Américas, pasó a la historia y marcó el devenir de la política exterior en América Latina en los inicios del siglo XX. La llamada nueva izquierda latinoamericana —encabezada entonces por Néstor Kirchner (Argentina), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y el propio Chávez, a la que se sumaría un año más tarde Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador)— rechazaba de manera frontal la iniciativa del Área de Libre Comercio para las Américas promovida por el presidente estadounidense, George W. Bush. Nacía un nuevo orden regional.

Casi dos décadas después, la victoria de Gabriel Boric en las elecciones chilenas ha reabierto el debate sobre la irrupción de una nueva oleada izquierdista en la región, con los liderazgos de Pedro Castillo en Perú, Andrés Manuel López Obrador en México, Alberto Fernández en Argentina, Xiomara Castro en Honduras y el retorno del Movimiento al Socialismo a la presidencia de Bolivia.

Pero, ¿se está definiendo realmente una nueva izquierda latinoamericana? Esta es la pregunta que ha motivado el debate organizado este 24 de marzo en la Fábrica Lehmann de Barcelona por la Cátedra Ideograma-UPF de Comunicación Política y Democracia, en el que han participado Juan Manuel Cozzi, profesor de la Universidad de la Concepción del Uruguay; Julia Alsina, consultora en Ideograma; Anna Ayuso, investigadora senior para América Latina en el Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona (CIDOB); y Xavier Ruiz Collantes, catedrático del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra. Un acto moderado por Albert Montagut, director de COOLT, medio colaborador de la iniciativa.

El director de COOLT, Albert Montagut, con la investigadora Anna Ayuso, el profesor Juan Manuel Cozzi, la consulta Júlia Alsina y el especialista en comunicación Xavier Ruiz Collantes, en el seminario   COOLT ARNAU MAS
El director de COOLT, Albert Montagut, con la investigadora Anna Ayuso, el profesor Juan Manuel Cozzi, la consultora Júlia Alsina y el especialista en comunicación Xavier Ruiz Collantes, en el debate sobre izquierda latinoamericana celebrado en la Fábrica Lehmann de Barcelona. A.M.

El péndulo oscila a la izquierda

“Después de una década de polarización en América Latina existe la voluntad de entrar en un nuevo escenario y buscar respuestas políticas diferentes, fruto del hartazgo y el desapego de los ciudadanos con las instituciones. Tras un ciclo electoral de derechas —marcado por una situación económica desastrosa, el incremento de la pobreza y la crisis pandémica—, es lógico que haya un cambio en el péndulo político hacia la izquierda”, explica Anna Ayuso, para quien las futuras elecciones en Brasil y Colombia serán determinantes para confirmar esta tendencia.

El próximo 2 de octubre, Brasil celebrará elecciones generales. Según las últimas encuestas, Lula da Silva ganaría los comicios —con un 43% de los votos— al actual presidente del país, Jair Bolsonaro (26%). En Colombia, el candidato izquierdista Gustavo Petro también lidera los sondeos para las elecciones presidenciales del 29 de mayo. “Colombia nunca ha tenido un presidente de izquierdas y la victoria de Petro supondría un cambio histórico; mientras que el regreso de Lula a la presidencia daría un nuevo impulso para la convergencia de esta nueva izquierda en la región”, subraya Ayuso.

Más allá de los ciclos políticos y de los (habituales) vaivenes del péndulo electoral, la pandemia ha sido un factor determinante en este giro a la izquierda en América Latina. “La covid-19 caló tan fuerte que, tras todas las políticas neoliberales en la última década, puso la necesidad de contar con un estado del bienestar fuerte. Los sistemas de salud estaban venidos abajo, porque se habían fortalecido los sistemas sanitarios privados”, explica Juan Manuel Cozzi, director del Centro Regional Santa Fe de la Universidad de la Concepción de Uruguay.

El mosaico latinoamericano

América Latina, según Cozzi, “es un mosaico de mucha complejidad” y existen diferentes realidades en la izquierda latinoamericana: “Hay una izquierda autoritaria focalizada en Nicaragua y Venezuela, otra que llega por primera vez al Gobierno, como en México, Honduras o Perú; y la que regresa al poder tras ser desalojada, como en Bolivia o Argentina. Todas tienen sus particularidades”.

¿Existen paralelismos con la oleada izquierdista de inicios de los años 2000? Según Cozzi, se trata de una realidad “completamente distinta”, ya que en esta ocasión no existe una voluntad de iniciar procesos de corte revolucionario. “La mayoría de estas nuevas izquierdas pasan por cierta moderación, como consecuencia de la realidad con la que se encuentran cada uno de los gobernantes, y por una lógica de coaliciones en la que se busca el consenso”, subraya. 

A pesar de ser un mosaico, Cozzi considera que Latinoamérica tiene la necesidad de regionalizar retos como la desigualdad, el ambientalismo o el feminismo y salir al mundo como un bloque: “La gran pregunta es si la nueva izquierda latinoamericana será capaz de dar respuesta a la fatiga ciudadana y hacer frente a una situación económica muy preocupante”.

Manifestante en los disturbios por el acuerdo entre Argentina y el FMI, en Buenos Aires, el 10 de marzo de 2022. EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI
Disturbios en Buenos Aires por el acuerdo entre Argentina y el FMI, el 10 de marzo de 2022. EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI

Boric y el activismo juvenil

Si uno mira los indicadores tradicionales en Chile, como la afiliación a los partidos o los sindicatos, podría pensar que los jóvenes no están interesados en la política. Nada más lejos de realidad. “Las nuevas generaciones protagonizaron las protestas de 2019, pero ya no se comprometen con los partidos tradicionales ni con las casas políticas; ahora participan activamente por nuevas vías y canales. Los jóvenes ya no se casan con los partidos, sino con causas como el medioambiente, el feminismo o el reforzamiento del estado del bienestar”, explica la periodista Júlia Alsina, consultora en Ideograma, para quien la victoria de Gabriel Boric ha generado una corriente de esperanza juvenil que ha traspasado fronteras.

Desde Chile, según Alsina, se está repensado la nueva izquierda latinoamericana para hacer frente a los problemas endémicos de la región, como la corrupción, la pobreza y un estado del bienestar incipiente: “La izquierda representada por Boric cuenta con una agenda más actual, tiene una mirada global, un lenguaje que conecta con los jóvenes y un espíritu pragmático. Esta izquierda ya no demoniza tanto al sector privado, sino que pone el foco en el estado del bienestar, e incluso se permite denunciar las violaciones de los derechos humanos en países como Venezuela, Cuba o Nicaragua”. El reto de esta nueva generación representada por Boric, según Alsina, será que “no se pasen de la raya en su informalidad”, se tomen “en serio” las responsabilidades institucionales y que su liderazgo “sea aceptado” en la región por los estamentos tradicionales.

La izquierda boliviana, una pieza singular

Dentro de la nueva izquierda y del mosaico latinoamericano, “Bolivia tiene una pieza original”. Así lo afirma Xavier Ruiz Collantes, catedrático de la UPF: “El proceso político de los últimos 20 años en Bolivia ha estado protagonizado por indígenas. Esto le ha dado unas características singulares en la creación del discurso, ya que parte de dos memorias: la corta y la larga. La corta es la memoria del neoliberalismo, con un 60% de pobreza en el país, mientras que la larga es la que viene de 500 años. Es la memoria de la colonización”.

La izquierda, según Ruiz Collantes, tiene una asignatura pendiente con los pueblos indígenas. “En Bolivia ha nacido una intelectualidad y una burguesía indígena, que de repente se ha mostrado muy eficiente, con capacidad de progresar, hecho que antes era imposible. Han tenido que ser los propios indios bolivianos los que pusieran la liberación de los pueblos en la agenda de la izquierda. Hablamos de Bolivia porque es el país de la región con el índice de población indígena más elevado (60%), pero se puede extrapolar a otros países”, concluye.

La nueva izquierda latinoamericana, heterogénea y todavía incipiente, afronta numerosos retos en los próximos tiempos. Desde una inflación galopante a una previsible crisis alimentaria por la guerra de Ucrania, que acrecentará (todavía más) las desigualdades en el subcontinente. Las elecciones en Colombia y Brasil marcarán, en buena medida, la consolidación de esta nueva oleada izquierdista. A diferencia de aquella foto de Chávez, Kirchner y Lula en 2005, todavía es pronto para hablar de un nuevo orden regional.

Periodista y politólogo. Especializado en comunicación. Ha colaborado en medios como El Periódico, La Vanguardia, El Universal, ADN y Avui. Autor de seis libros.

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