La llegada a la presidencia de Chile de José Antonio Kast podría cambiar el destino de uno de los violadores de derechos humanos más emblemáticos de la dictadura.
El cantautor chileno reflexiona sobre la patria, la creación y el arte como refugio frente a la rigidez del mundo: “Siempre fui delirante y tuve un alma bien desordenada e inquieta”.
Chile encara unas presidenciales que definirán no solo dos modelos antagónicos de país sino también hasta qué punto lo que ocurrió durante la dictadura sigue marcando la vida política.