Milena Moena es una artista visual, orfebre e investigadora chilena, pero también, indudablemente, una recolectora. En primer lugar, una recolectora de memorias. La suya y la de los demás. La primera vez que supo de “Comprométase con Chile” fue a través de su padrastro: “las viejas cuicas [pijas] donaron su argolla en la dictadura y se las robaron todas”, le contó él, cuando ella tenía doce años. “Esa historia quedó en la nebulosa para mí y luego ya en 2020, mi amiga Manuela, que también es artista visual y es orfebre, me contó que la tía de una conocida suya donó para la campaña. Ella me abrió el portal del recuerdo”, cuenta Milena. “Cuando empecé a buscar información en internet ese mismo día, empezamos a ver que no había nada. Solo un afiche de la campaña en alta calidad en el archivo de la Biblioteca de Humanidades de la Universidad Católica. Había un par de tweets de gente común y corriente que preguntaba si alguien sabía de esto. Eso era todo. Y yo pensaba que había algo raro, porque no había información, es una historia que no se sabía”.
También por otra amiga artista —siempre las amigas—, llegó a otro hilo del que tirar. “Krasna Vukasovic, pintora, me mostró el libro Operación Silencio, que se encontró tirado en la calle en Leipzig, ciudad en la que vive. A lo lejos vio la palabra ‘Chile’ escrita en rojo. Lo abrió y quedó muy sorprendida porque empezó a encontrarse con imágenes de la dictadura. Un mes después, fui a casa de Cynthia Schuffer, quien es la curadora de mi proyecto y ella también estaba trabajando con ese libro. Fue raro, toda una coincidencia. Ahí comenzó a crecer la bola y las preguntas”, cuenta.

¿Te sorprendió que no hubiera información disponible sobre esto?
Sí, porque es una campaña que la dictadura hizo a poco tiempo de comenzar. Uno imaginaría que lo que se borra es lo opuesto, ¿no? La oposición al régimen. Cuando comienzo a compartir esta información, me di cuenta de que generaba un interés genuino y empezaban a aparecer relatos. "Mi abuela donó". "Yo sé de una vecina que donó". "Una madre que donó". Así empezó esta cadena del relato oral. También comenzaron a llegarme documentos, archivos de prensa de diferentes colegas, amistades, personas que no conozco hasta el día de hoy, que los compartían por redes sociales.
Otra amiga y artista, poeta, Victoria Ramírez, me comentó que en la Biblioteca Digital del Congreso Nacional están las actas liberadas de la dictadura. Hay un día en que ellos proclaman el inicio de la campaña de la Reconstrucción Nacional, que es donde se enmarca la de "Comprometerse con Chile". Empecé a leer las actas una por una, y en el acta número cinco —un acta secreta, timbrada por Pinochet y firmada por toda la Junta Militar—, en el punto seis, del 19 de septiembre de 1973, ya se dice que se da por iniciada la campaña de la Reconstrucción Nacional para la recaudación de joyas, alhajas y otras especies. Con ese documento oficial dije: ya puedo empezar esta búsqueda de archivos de prensa y otros documentos.

En esta campaña, a cambio de la donación, las personas recibían un regalo. En el caso de las mujeres, una argolla de cobre y, en el caso de los hombres, un prendedor con forma de trébol. Milena cuenta que algo que le sorprendió fue saber que mucha gente donó y nunca llegó ese regalo prometido. “Me han contado cosas como ‘mi abuela se murió esperando el anillo de cobre y nunca le llegó’. Hoy en la mañana, justamente, fui a una entrevista en una radio y la chica que me recibió me contó que sus tíos donaron y que nunca les llegó la argolla. Otra vez el relato. Pero también tengo la historia de una tía que me contaba que la vecina de abajo usaba la argolla de cobre con mucho orgullo. En el barrio todos sabían que ella era la pinochetista del barrio. Hubo gente que sí la recibió y la lucía como orgullo nacional”.
¿Podría ser ese anillo también un símbolo de estatus?
Yo pienso que sí. Esa es también la bajada que promulgaban todas las mujeres de derecha, llevar con orgullo esta causa. Las primeras que ponen insertos en el diario —que pagan, básicamente— son las mujeres del Poder Femenino (agrupación de mujeres de clase media y alta que se organizó en oposición al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende). Son los primeros insertos que llaman al donativo. También encontré archivos con los textos que se transmitían. Por ejemplo, uno decía textualmente: "Haga su aporte, cualquiera que este sea, en los bancos del país. Así estará ayudando a la reconstrucción nacional para la prosperidad de todos los chilenos". Los canales de televisión debían transmitir dos cartones diarios de apoyo a la campaña en los programas de mayor sintonía. O sea, además de la divulgación en la prensa escrita, la campaña también estaba en la radio y la televisión. Esa es la siguiente etapa de mi investigación: pasar a los archivos audiovisuales, porque hasta ahora me he quedado en los archivos gráficos.

Milena dice que tanto Poder Femenino como CEMA Chile (Central Relacionadora de Centros de Madres), presidida por Lucía Hiriart, la esposa de Pinochet, fueron fundamentales en esta historia. “En un primer momento fueron mujeres de más dinero, evidentemente de la mano con la dictadura. Y luego son ellas las encargadas de bajar la campaña al pueblo. Como te dije, son las primeras que ponen los insertos en el diario a través de CEMA Chile, y van por regiones haciendo ese llamado. Por relatos orales sé que mucha población más humilde donó su único bien preciado, que eran sus argollas de matrimonio, y nunca les llegó nada. Me pregunto qué pasa con esas personas hoy. Qué pasa con el sentimiento de haberte involucrado genuinamente con un proyecto político, creer en él, y luego verte enfrentada a que no pasó nada. No hubo mejora económica, no hubo cambio. Y encima, tampoco les llegó el anillo. Es como decirles, no eres parte de esto.
¿Hay una diferencia de clase entre quiénes sí recibieron ese reconocimiento y quiénes no?
Sí. Las mujeres que tenían más dinero, algunas sí recibieron el anillo de cobre, otras recibieron cartas firmadas por la Junta Militar agradeciéndoles, diplomas, el pin del trébol. Hubo una población que sí recibió su reconocimiento y otra que no.
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Lo que partió como una historia que solo estaba respaldada en algunos relatos orales, en la memoria, poco a poco comenzó a tomar una forma de trabajo artístico. Fue a partir de los archivos que Milena replicó el anillo de cobre con la inscripción “Chile”. Hasta entonces solo había visto un afiche de la campaña. “Cuando hago el anillo y entro en ese lugar de la creación, dije, tengo que ir a los archivos. Fue un primer ejercicio visual para entrar al ejercicio de archivo. Luego comencé a ver los códigos: el donar, el entregar, el compromiso amoroso, el transmutar tu amor propio por la patria en los simbolismos que están en las gráficas. El gesto de sacar y poner el anillo, que es muy falocéntrico; la bandera chilena; la mano masculina sobre la mano femenina. Desde esas enunciaciones empecé a generar todo el relato visual. ¿Qué simboliza el cobre? ¿Por qué entregar un anillo de cobre justo cuando recién se había nacionalizado durante la UP?”, cuenta.
Y el proyecto fue avanzando. Primero con un video para la conmemoración de los cincuenta años del golpe de Estado y luego con una exposición, “donde tomé una frase de un discurso que Pinochet le dio a la Secretaría Nacional de la Mujer en abril del ‘74: ‘La mujer es la gran forjadora del porvenir’. Hice una galvanoplastia —una electrólisis, un baño de cobre— donde cada semana se iba bañando una palabra de la frase. En ese gesto de la electrólisis estaba generando el mismo gesto que hacían las personas: dar, donar, entregar. Instalé también una cámara con transmisión en directo apuntando al interior. Pero, a propósito de la misma idea de la campaña —sucedió en un momento específico y se hizo borrón y cuenta nueva— decidí que toda esa grabación no quedara registrada. Solo existe lo que yo grabé con mi celular o lo que captaron algunas amistades”.

Milena no se detiene. Por estos días, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos acoge su exposición Comprométase con CHILE. Transmutar el compromiso amoroso por un fin patriótico. Sobre esta nueva propuesta, dice que “hay muchas piezas que tienes que mirar desde el simbolismo, porque quizás te vas a enfrentar a una frase, pero si no ves la pieza anterior, no vas a entender por qué esa frase está bañada en cobre. Te irás dando cuenta de que todas las materialidades de la exposición están hablando de lo mismo: dónde descansan los metales de ‘Comprométase con Chile’, que es la gran pregunta. También hay piezas audiovisuales y un mapping que acompaña la exposición. Esta vez, además, presentamos los archivos, porque se tomó la decisión en equipo de que tenía que estar ese material. La verdad”.
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Este es un tipo de campaña que ha existido en dictaduras de otros países.
Sí, algo que encuentro muy relevante es que la campaña fue una copia —como la llamo yo— de la que hizo Mussolini en Italia en 1935, que se llamó Oro alla Patria. Fue la misma lógica, un llamado a nivel nacional para que las mujeres y las familias donaran sus argollas de oro para financiar la guerra de ocupación en Etiopía. También les entregaban un anillo a cambio, en ese caso de hierro, por el contexto bélico. Decía: "La Patria, 10.09.35".
Llegar a ese punto de inflexión —darme cuenta de que esto no se orquestó acá en Chile, sino que es un modelo que se copia del fascismo— fue un momento muy significativo. Y hace muy poco, en enero de este año, mi hermana me comentó, a propósito de una serie coreana que estaba viendo, que en Corea del Sur en 1997, durante la crisis financiera, se hizo la misma campaña, también llamada Oro a la Patria. El pueblo coreano donó todo su oro para salir de la crisis económica y también se lo robaron. No se sabe qué pasó. Entonces me di cuenta allí. Pasó en Europa, pasó en Latinoamérica, pasó en Asia. Son modelos que se van repitiendo. La diferencia con el nazismo en Alemania es que allá fue un robo directo, principalmente a la población judía, con un listado con nombre y apellido. Esto, en cambio, fue un donativo: el pueblo decide ir. La figura inicial es distinta, aunque el fin es el mismo.

Hay algo que también me llama la atención en la retórica de todo esto. La campaña apelaba a la reconstrucción nacional y durante su última campaña presidencial, José Antonio Kast, ahora presidente, también habló de reconstruir Chile, de un gobierno de emergencia. Y lo sigue instalando, tanto él como su sector.
¡Qué bueno que lo mencionas! Lo que ha estado diciendo Kast y su vocera, son eslóganes que yo ya los leí en toda la investigación de la campaña Comprométase con Chile. "Reconstruyamos el país. El país está en crisis", eso era lo que se decía antes de lanzar la campaña de la Reconstrucción Nacional, en los primeros periódicos después del golpe. Y en el mismo lugar de la mujer: hoy la ministra de la Mujer es una persona religiosa que está avalando los mismos ideales que proponía la campaña, que eran ser madre, ser esposa, dueña de casa, completamente creyente. Patria, familia, Dios.
Y ahí es cuando yo digo: qué fuerte que hoy, 52 años después, es la misma historia. La metodología de las ultraderechas y de los fascismos a nivel internacional es hablar mal de los pueblos, hablar de crisis, repetir tanto esa idea de crisis que la gente la termina creyendo. No es culpa del pueblo, somos los actores sociales los que tenemos que estar informando, haciendo la contraparte todo el tiempo.
¿Cómo reacciona la gente de derecha cuando les presentas esta investigación?
Cuando les he mostrado documentos, ya no saben qué decirme. Y es interesante porque lo que importan son los derechos humanos, pero cuando les tocan el bolsillo es donde realmente les duele. Si se trata de un fraude económico, se les desconfigura todo. Me ha pasado con mucha gente que cuando les digo que fue un fraude, responden, pero cómo, no, eso no puede haber sido posible. Y yo les digo ¿en qué mundo vives? Desaparecieron y mataron gente. ¿Por qué no pudieron haberse robado el oro del pueblo? Es la misma lógica. Y ahí se quedan callados.
