Gardel más allá del mito

Felipe Pigna descubre qué hay de cierto y de leyenda en la vida del rey del tango, el “primer ídolo latino” de la historia.

Carlos Gardel, el rey del tango. ELENA CANTÓN
Carlos Gardel, el rey del tango. ELENA CANTÓN

El mito recorre la vida de Carlos Gardel de principio a fin.

Desde su lugar de nacimiento (¿Uruguay?, ¿Francia?) hasta su muerte (¿víctima de un tiroteo?, ¿de un piloto de avión ebrio?, ¿o quizás todo fue un montaje?), nada ha escapado a los rumores y las conjeturas.

Por eso, plantearse escribir la biografía definitiva del mejor cantor de tango de todos los tiempos no es tarea menor. Cuando la sombra de la leyenda lo tapa todo, averiguar qué es cierto y qué no tiene algo de heroico.

Felipe Pigna (Mercedes, 1959) aceptó el reto, y salió airoso. El historiador argentino, uno de los divulgadores más populares de su país, dedicó dos años a investigar la vida del artista, sumergiéndose en montañas de documentos y viajando por América y Europa para seguir su rastro.

El resultado de todo ese trabajo es Gardel (Planeta), un libro que vio la luz en Argentina en 2020 y que, dos años después, ha llegado a España.

“Fue un trabajo apasionante”, dice Pigna en conversación telefónica con COOLT. “Como historiador tenía que desbrozar una selva de mitología. De cada hecho tenía dos o tres versiones distintas, había que sacrificar cosas que sonaban muy lindas, pero que no eran ciertas”.

Así pues, Gardel presenta al hombre que se oculta tras los mil y un misterios: por las 544 páginas del tomo desfilan desde el niño de barrio que usa un palo de escoba a modo de guitarra al ídolo de masas cansado de giras pero entregado a sus fans, pasando por el cantor criollo que despunta en los cafés de Buenos Aires, el perfeccionista que se rodea de los mejores músicos y compositores, el pionero del tango canción, el fanático del FC Barcelona y de las carreras de caballos, el animal nocturno, el obseso del cuidado físico y la estrella de cine deseada por Hollywood. 

Pero, sobre todo, en esta biografía descubrimos a un icono que nunca olvidó su origen humilde: Carlos Gardel siempre fue Charles Romuald Gardes, el hijo de una madre soltera que cruzó el Atlántico en busca de una vida mejor.

- El primer gran mito que rodea a Gardel es el de su nacimiento. El libro desecha la hipótesis uruguayista y demuestra que el cantante nació en 1890 en Francia, en la ciudad de Toulouse.

- La documentación es muy clara en ese sentido: la partida de nacimiento, las reiteradas visitas a Toulouse… Eso no quita que Gardel tuviera un vínculo muy fuerte con Uruguay, donde construyó una casa para su retiro. Pero sería una pena que ese detalle nos divida a dos países tan gardelianos como Uruguay y Argentina, porque, para mí, el lugar de nacimiento no fue un hecho fundamental o relevante en su vida. Gardel lo resolvió magistralmente cuando dijo: “Yo nací en Buenos Aires a los dos años y medio”. 

Vídeo de Carlos Gardel interpretando 'Mi Buenos Aires querido'. YOUTUBE

- El libro destaca que Gardel tuvo una relación muy estrecha con su madre, Berthe Gardes, que luchó para salir adelante en un momento difícil.

- Gardel nunca olvida que su madre lo asume, que decide criarlo. En las partidas de nacimiento de Toulouse se constata la cantidad de niños que quedaban abandonados en esa época, cuando ser madre soltera estaba muy mal visto. Por eso, Carlos tiene un eterno agradecimiento por su madre.

Después, cuando él inicia su carrera artística, ella se convertirá en su primer público. Gardel probaba cómo caía tal o cual tema con Berta, que además sería una figura muy querida por los tangueros. 

- Gardel se puede asociar a la figura del tanguista bon vivant, callejero... Pero su talento es producto en parte de una disciplina férrea, ¿no?

- Sí, Gardel fue un tipo muy responsable. Se cuidaba mucho físicamente, ya que tenía cierta tendencia a ganar peso, y seguía un rígido sistema de gimnasia diaria. También educaba su voz con un profesor de canto lírico.

Por otro lado, fue un pionero en los videoclips, en los jingles… Detrás de la imagen del Gardel farrista, que lo era, hay un gran profesional. Gran parte de la vida de Gardel fue eso, su profesión.

Portada del libro 'Gardel', de Felipe Pigna. PLANETA

- De hecho, Gardel fue hiperproductivo: discos, películas, giras... ¿Cómo se explica esa capacidad de trabajo?

- Es increíble, no paraba un minuto, pensá que grabó alrededor de 900 temas. Creo que eso tiene que ver con el recuerdo de los orígenes tan duros, y con agradecer el haber llegado tan lejos e intentar mantenerse en un nivel tan alto de popularidad. Gardel traspasó Argentina y Uruguay: fue un artista de éxito en España, Francia, Estados Unidos… Y la mejor forma de perdurar era superarse, estar siempre muy atento a la técnica, a la calidad de grabación. Por eso reversiona parte de su repertorio en Barcelona o en Nueva York, donde encuentra tecnología moderna que le permite mejorar sus grabaciones anteriores.

- Hablando del repertorio, la transición de Gardel de cantor criollo a rey del tango es lenta, sin una ruptura marcada. ¿Cuánto hubo de planificado ahí?

- Gardel fue sobre todo un intérprete de folclore hasta 1917. Ese año llega ‘Mi noche triste’, un tango canción con todas las características del género, que cuenta una historia. A partir de ahí, Gardel empieza a incorporar tímidamente el tango, con mucho cuidado, eligiendo muy bien los letristas, las canciones… Al final, el repertorio de tangos acabará siendo muy amplio, no sólo por el número de temas, sino también por la temática: graba canciones de amor, de vínculos familiares, de política… Y todo eso sin abandonar el repertorio folclórico clásico.

Los músicos de tango José Razzano y Carlos Gardel, en 1926. ARCHIVO
Gardel (derecha), en 1926, con el músico uruguayo José Razzano, con el que formó un dúo artístico. ARCHIVO

- En su momento cumbre, vemos que Gardel es el equivalente a una rockstar. En ese sentido, fue un pionero, que antecedió a figuras como Frank Sinatra.

- Se podría decir que él es el sucesor de Valentino, con la ventaja de que a Gardel le toca el cine sonoro. Fue el primer ídolo latino: allá a donde llegaba había miles de personas esperándolo; por eso en una entrevista dijo que había aprendido a firmar con ambas manos, para atender todas las peticiones de autógrafos. Recibía unas 15.000 cartas por mes, en tiempos en los que no existía la inmediatez de Instagram. Él era alguien muy atento con sus fans, muy dado a su público.

- ¿Cómo es su irrupción en Europa?

- En Europa el tango ya contaba con cierto recorrido cuando llega Gardel, en 1923, pero faltaba la gran estrella. En un inicio, él viene de gira como parte del espectáculo de una compañía de teatro. Aparece al final del show con José Razzano, su pareja artística de entonces, tocando un par de canciones, y al final les acabarán contratando para que actúen por su cuenta.

La gira comienza en Madrid en una época difícil, la cuesta de enero, con mucho frío, y luego pasa por Barcelona, donde Gardel y Razzano tienen un éxito arrollador. De ahí irán a París, donde llegan a actuar en la Ópera. Toda la gente de la cultura francesa quería ver a Gardel, y de esos contactos surgirán sus primeras películas.

¿Y el desembarco en Estados Unidos?

- Gardel se hizo amigo de Chaplin en Niza, y este le facilitó contactos de Estados Unidos. Allá llega en 1933 para actuar en la NBC, con la orquesta de esa emisora de radio. El programa de Gardel acaba siendo un éxito entre el público latino de Nueva York. En esa época también llega a un acuerdo con la Paramount para rodar películas, y él se da cuenta de que, si quiere hacer carrera en Hollywood, tiene que aprender inglés. Por eso en su última gira se lleva a un profesor particular, el catalán José Plaja.

Video de Carlos Gardel cantando 'Soledad' en la película 'El tango en Broadway' (1934). YOUTUBE

- La vida de Gardel coincide con un contexto histórico vibrante. De 1890 a 1935 pasa de todo: una guerra mundial, dictaduras, revoluciones, la explosión de las vanguardias… ¿Cuánto influyó esa agitación en Gardel?

- Mucho, porque Gardel era una persona muy atenta a lo que estaba pasando, que captó en sus temas el momento en el que se vivía. Además, él fue alguien muy atento a la vida cultural: quiere conocer a Lorca, a Benavente, a Chaplin…

- ¿Y qué relación mantuvo con la política argentina?

- Gardel era una persona con mucho compromiso social y ningún compromiso político. Tuvo tratos con el partido conservador, pero fue a cambio de algún favor, de conseguir alguna documentación. De hecho, en una entrevista en Barcelona, dijo que el artista no tiene que manifestar su filiación política.

Su compromiso social sí que fue fuerte. Fue alguien pegado al pueblo, a los barrios humildes. Por ejemplo, en 1933, en plena crisis económica, le propusieron hacer la foto del lanzamiento de un disco en el Plaza Hotel, un lugar de moda, pero él eligió ir a Villa Desocupación, una de las villas miseria de Buenos Aires, para mostrar al mundo la situación de esos barrios.

Carlos Gardel, en Villa Desocupación, Buenos Aires, en 1933. ARCHIVO
Carlos Gardel, en su visita a Villa Desocupación, en 1933. ARCHIVO

- En el libro, el momento de la muerte de Gardel se recrea al detalle. Han circulado muchas teorías respecto al accidente aéreo que acabó con su vida en Medellín en 1935. Supongo que era importante despejar dudas ahí...

- Totalmente. La muerte de Gardel fue una noticia mundial que hizo que los diarios empezaran a vender, y muchos también quisieron incrementar sus ventas difundiendo falacias y mitos. Pero todo está muy documentado. No hubo ningún atentado ni un tiroteo. Simplemente, una serie de circunstancias desafortunadas: el mal estado de la pista, problemas con la carga del equipaje, la mala visibilidad, un piloto sin experiencia en trimotores… El avión en el que viajaba Gardel chocó de frente con un avión alemán que estaba esperando en la pista y ambos tenían el tanque de combustible repleto, por eso el incendio fue fatal.

- El funeral de Gardel es un acto masivo, anticipa así lo que pasará con otros mitos como Evita o Maradona. ¿Cómo se explica esa relación tan pasional de Argentina con sus ídolos?

- No es sólo Argentina, si piensas en el funeral de Lady Di, fue de locos. Creo que esto tiene que ver con las figuras populares que calan muy fuerte en el pueblo, la gente quiere mostrar su agradecimiento. En el velatorio de Gardel y Maradona, la gente daba las gracias.

Carlos Gardel, bailando con Rosita Moreno en la película 'Tango Bar' (1935). ARCHIVO
Gardel, bailando con Rosita Moreno en la película 'Tango Bar' (1935). ARCHIVO

- ¿Y cómo se llevan las nuevas generaciones con Gardel? Porque el tango, visto desde España, parece una cosa de otro tiempo…

- En Argentina hay muchos jóvenes que bailan tango, y también que lo tocan. No es la música de moda, pero sigue contando con un público juvenil que mantiene viva la escena. Y las frases de Gardel siguen vigentes. “Es Gardel” es lo máximo que puede ser una persona. No por famoso, sino por buena gente, por querido, por popular. Es el mejor calificativo que te pueden dar en vida.

- Y, tras esta inmersión en la vida y obra de Gardel, ¿qué imagen te queda de él?

- La de un artista impresionante con una voz increíble, que cada día fue perfeccionando. Y también la de una persona linda, un tipo muy atento, empático, solidario con los demás.

Editor jefe de COOLT.

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