Farmear aura, volver a la plaza

Jóvenes se reúnen cada sábado en Buenos Aires para medir su carisma ante un jurado y un público entregado. Un fenómeno nacido en las redes que ha saltado de las pantallas a la calle.

Un participante durante una de las batallas de farmear aura que se celebran cada sábado en las Barrancas de Belgrano, junto al Barrio Chino de Buenos Aires. DANIELLA FERNÁNDEZ
Un participante durante una de las batallas de farmear aura que se celebran cada sábado en las Barrancas de Belgrano, junto al Barrio Chino de Buenos Aires. DANIELLA FERNÁNDEZ

El koala ha caído al piso. Sus puños y rodillas reposan ahora sobre la tierra. No sé si está triste o cansado, la máscara no deja ver. Su corona, estilo Burger King, ha quedado solitaria y sucia en la esquina del ring invisible. La batalla contra el gauchito Indiana Jones ha durado apenas unos minutos, pero fue intensa. Hubo piruetas y flexiones involucradas —pose tras pose—.

El DJ detiene la música y los espectadores hacen silencio. El jurado ha elegido. Hay un claro ganador: es Indiana vestido con una camisa de palmeras, como yankee de vacaciones en Palm Springs. Minutos después, alguien se llevaría sin permiso la fedora de fieltro del campeón.

Indiana Jones tendrá que enfrentarse luego a Gaspi, quien ya tiene la cara y la ropa sucia tras su último duelo con Fisu —diminutivo de Fisura, vocablo argentino para nombrar a una persona muy afectada por el consumo de drogas o alcohol—. Gaspi, vestido con traje y corbata, como si acabara de salir de trabajar en Microcentro, le ganó a su contrincante a base de breaking dance.

Ninguno de los cuerpos se tocó. Un Mortal Kombat, menos mortal y con un kombat cuestionable. Este duelo no se compone de delicadas pistolas al estilo victoriano, ni de puños al estilo de Muhammad Ali y Teófilo Stevenson. Acá el arma en cuestión es presencia y pura inhibición.

Hassan Azteca, a la izquierda, se enfrenta a otro participante en una de las batallas de farmear aura. DF
Hassan Azteca, a la izquierda, se enfrenta a otro participante en una de las batallas de farmear aura. DF

Therians y alter egos de no therians, transeúntes confundidos y figuras maternas y paternas acompañantes colman el Parque Barrancas de Belgrano, en las inmediaciones de la entrada del mítico Barrio Chino de Buenos Aires. Hay felicidad, éxtasis colectivo, tangible e inexplicable, que al parecer ha preocupado a grupos religiosos por las supuestas almas pecadoras de los participantes. Levantan carteles de “el amor de Dios”.

Hoy es sábado, tres de la tarde (hora argentina) y, como todos los sábados desde finales de agosto de 2026, la música indica que han empezado las batallas de farmear aura.

Style doesn't just happen, it's farmed.

Si no se inscribieron a través del formulario de Google, pueden hacerlo de forma presencial. No pasa nada. Todos están invitados.

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En octubre de 2025, durante las celebraciones del Pacu Jalur, en Riau, Indonesia, Rayyan Arkan Dikha, de 11 años, se hizo viral. Gafas de sol, traje negro impecable, corona y posicionado en la estrechísima proa de una canoa impulsada por una decena de remeros, el menor conquistó las redes por sus sutiles movimientos pero, sobre todo, por su confianza. “Aura”.

Los smooth moves de Rayyan serían luego imitados por Travis Kelce, jugador de Kansas City Chiefs —esposo de Taylor Swift— y otros deportistas en picos celebrativos.

El adolescente fue nombrado embajador turístico de Riau y su imagen recorrió el mundo exaltando aquello que algunos nos pasamos la vida intentando alcanzar: seguridad en uno mismo. En otras palabras, ser cool pero… sin esfuerzo. Effortless chic.

Menos de un año después, el fenómeno de Rayyan llegaría al mundo hispanohablante, desde Europa hasta América Latina, inundando plazas y espacios públicos. Ya no era una canoa, sino batallas en las que participan, en su mayoría, jóvenes de la Generación Z —hijos criados en el confinamiento pandémico—, donde la actitud y la creatividad valen más que la destreza física. La era de “farmear aura”.

Decenas de personas rodean el espacio donde se disputan las batallas de aura en Belgrano. DF
Decenas de personas rodean el espacio donde se disputan las batallas de aura en Belgrano. DF

El concepto es una mezcla surreal del mundo de los videojuegos —“farming” (cultivar, en español)— y de la parapsicología griega, que habla de un campo energético que envuelve o rodea al cuerpo humano, capaz de cautivar e impresionar; el aura.

En la serie “Solo Leveling”, adaptación de 2024 de la novela surcoreana escrita por Chugong, un grupo de humanos con poderes deben proteger a la humanidad de una horda de monstruos. El protagonista, Sung Jin-woo, inicia como uno de los cazadores más débiles, pero, a medida que avanza la trama, se convertirá en un personaje de un poder extraordinario, adoptando una actitud cada vez más imponente. Gana puntos de aura.

Cielo —Cieloween en Instagram y TikTok— tiene 31 años y es la CEO de Farmeadores de Aura Oficial, colectividad que cada sábado a las 15 horas se da cita a la entrada del Barrio Chino. La primera batalla tuvo lugar el 22 de agosto, cuando se reunieron influencers, creadores de contenido y sus respectivos seguidores. “Hubo un montón de gente”, dice.

Aquí se mezclan poses sigmas para proyectar seguridad, aura walk, caminatas para establecer presencia, el mewing, para marcar de manera pronunciada la mandíbula, y el gesto del six-seven para descolocar al oponente. Hay premios para el ganador y un jurado, compuesto por cinco de los organizadores, que decide según algo tan subjetivo como el magnetismo.

Cielo, de 31 años, es profesora de arte y dirige Farmeadores de Aura Oficial, el colectivo que organiza las batallas en Buenos Aires. DF
Cielo, de 31 años, es profesora de arte y dirige Farmeadores de Aura Oficial, el colectivo que organiza las batallas. DF

—¿Qué te motivó a farmear aura? —le pregunto a Cielo.

—La creación de contenido. Me sumo a cualquier cosa, responde entre risas.

Además de crear contenido en redes sociales, Cielo, quien tiene más de 13 mil seguidores en Instagram, es profesora de arte en escuelas y jardines infantiles.

—¿Sentís que es muy creativo el proceso, el farmear aura?

—Totalmente, te tiene que gustar el arte para venir y demostrarlo acá, porque es una expresión corporal. El objetivo es crear comunidad. Divertirse, venir, juntarse acá. Y bueno, llevarse los premios.

Me enseña el anillo de su mano. Los mejores farmeadores se llevan una joya original de Don Rouch, el joyero de exponentes del trap argentino como Duki y Nicki Nicole.

La agrupación, Farmeadores de Aura Oficial, se describen a sí mismos como “pioneros en la Argentina”. Los eventos se han desplegado por todo el cordón del conurbano bonaerense, desde el Barrio Chino hasta Mar del Plata, Lomas de Zamora y San Isidro. Hay contratos y marcas que patrocinan.

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El 22 de agosto también fue la primera batalla de Hassan Azteca. Era sábado, estaba aburrido y Colo Saenz, otro influencer, lo invitó a sumarse. No entendía nada de farmear aura y perdió en la primera ronda —su contrincante hacía piruetas en el aire—. Pero terminó “subcampeón sudamericano”, gracias a su recién descubierto movimiento estrella: romperse la camiseta. “No tenía otra cosa”, señala.

Hassan, de 23 años, tiene 470 mil seguidores en Instagram y le gusta hacer “contenido humorístico” relacionado con temas sociales que “generan indignación”.

—Busco que nunca se sepa si estoy hablando en serio o no. Pero también me gusta mostrar mi otro lado; soy profesor de geografía. En las redes sociales la gente no lo cree, pero sí, soy profesor de geografía.

Hassan Azteca, de 23 años, es profesor de geografía, creador de contenido y uno de los presentadores de las batallas. DF
Hassan Azteca, de 23 años, es profesor de geografía, creador de contenido y uno de los presentadores de las batallas. DF

Actualmente, Hassan es uno de los presentadores y miembro del jurado. Para él, no existe una fórmula exacta para ganar los duelos.

[Hassan pide unos minutos a una adolescente que acaba de acercarse para una foto y la llama una vez culminada la entrevista.]

Según el profesor y creador de contenido, mientras más vergüenza ajena den los movimientos, mejor. Sin darle demasiada cabeza. La idea, explica, es divertirse. Por eso, cataloga de “aburridas” a las personas que critican las batallas de aura y a sus participantes.

—Siento que son adultos que se habrán reprimido un montón en la vida, y ahora les molesta ver una juventud más libre.

—¿Te sentís más libre cuando estás farmeando aura? —le pregunto.

—Y sí, es un momento donde no tenés responsabilidades más que boludear y divertirte. Por lo general, hay un montón de adolescentes que vienen súper tímidos a las batallas y, cuando están ya en el momento ahí, con todo el público mirándolos, se sueltan. ¡Vencieron su vergüenza! Y eso, para mí, los va a ayudar en el futuro a desenvolverse de otra forma en la vida.

Hassan empezó a grabar contenido con 18 años, durante el coronavirus. Solo en su casa. Las batallas le han ayudado a ver en la “vida real” las conexiones que ha hecho a través de las redes sociales todos estos años.

Y asegura que no solo son adolescentes quienes se inscriben. Recuerda a una abuela de 60 años que llegó para acompañar a su nieta y se quedó participando.

—Y mirá, tenía las rodillas impecables. Hizo elongación, lo dio todo, se tiró al piso.

Colo Saenz es stand-up comedian y estudiante de Derecho. Su truco para ganar aura: las piruetas con su silla de ruedas. DF
Colo Saenz es stand-up comedian y estudiante de Derecho. Su truco para ganar aura: las piruetas con su silla de ruedas. DF

Colo Saenz coincide. Para el farmeador de aura, integrante del jurado, stand-up comedian y estudiante de abogacía de 19 años, la idea es “halagar lo bizarro”. El truco de Colo para ganar son piruetas con su silla de ruedas.

—Es explotar al máximo lo extrovertido, o lo único que tiene cada uno de su personalidad, que pueden ser distintas cosas. Hay gente que hace piruetas, gente que hace flexiones de brazos, calistenia, bailecitos de todo, personajes, disfraces. El efecto es un efecto de alegría pura, porque participás … podés quedar último, podés perder en la primera ronda, pero estás feliz porque acá el objetivo no es ganar, es pasarla bien. Hay mucha gente que hasta hace un mes no conocía y, ahora, medio que parecemos hermanos. Estamos todo el día juntos.

—Acá participan muchísimas personas de todo estilo, con discapacidades, muchos marginados de la sociedad. La gente viene a sacarse la vergüenza. Y acá podés demostrar cualquier cosa, va a ser aceptada.

En un video para Instagram, un seguidor le pregunta a Hassan si tiene amigos con derecho.

“No —responde—. Todos mis amigos son mujeres, discapacitados, negros, travestis, lesbianas. O sea, no tienen derechos”.

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Los duelos de farmear aura llegan a mitad de año a una Argentina muy específica: la de los analistas que proyectan entre 1,6 y 1,7 millones de nuevas personas bajo la línea de pobreza; la de salarios —formales e informales— que se actualizan por debajo del ritmo de la inflación; y la de un protocolo antipiquetes que, tres años después de su implementación, reformuló lo que significa ocupar la calle.

Una Argentina donde el espacio público está cada vez más atravesado por restricciones y controles gubernamentales.

Judith Yurman, licenciada en Psicología e investigadora de la cátedra de Psicología de las Masas y Medios de Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba, analiza las batallas de aura como un espacio de socialización positivo que trasciende incluso la esfera digital. Sobre todo, para quienes llegaron a la adolescencia durante los primeros años de la pandemia.

“El like en una pantalla no puede representar, replicar, el impacto social inmediato que tiene el hacerlo frente a los otros de manera presencial. Esto de poner el cuerpo frente a testigos reales es algo importante y muy característico de este fenómeno”.

El público sigue una batalla de farmear aura, donde el jurado valora el magnetismo de los participantes. DF
El público sigue una batalla de farmear aura, donde el jurado valora el magnetismo de los participantes. DF

Para Raúl Gómez, docente del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPSI) del CONICET-UNC y ex vicedecano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba, hay además una dimensión económica detrás de esa necesidad de encontrarse.

“El capital ya no solo explota nuestro tiempo de trabajo en una fábrica, sino que coloniza nuestro tiempo de ocio. Los mandatos que proliferan en redes sociales indican que también debemos monetizar nuestros pasatiempos. De lo contrario, estamos perdiendo el tiempo. En estas condiciones, ‘farmear aura’ se vuelve disruptivo del imperativo cultural dominante”.

Quizás, entonces, farmear aura sea incluso más político de lo que piensan sus detractores.

En una reciente entrevista con El País, Sergio Siverio, portavoz de la Asociación LGTBIQA+ Diversas Canarias, señaló ciertas similitudes entre las batallas de aura y las dinámicas de la cultura ballroom de los 80 y 90.

En ambos fenómenos, explica, hay una búsqueda de reconocimiento a través de una competición y de la construcción de una estética performativa disidente.

“Es un espacio en donde hay mucha accesibilidad, no está circunscrito a lo privado, sino que la accesibilidad lo hace más convocante y mucho más inclusivo (...) De alguna manera están compitiendo entre pares, pero no compiten para destruirse, sino para conectarse entre ellos con ese código que es de ellos. Esto históricamente surgió con otros grupos también. Si pensamos para atrás, los grupos punk, los grupos de rock han surgido”, afirma Yurman.

Participantes de las batallas posan en la entrada del Barrio Chino de Buenos Aires. DF
Participantes de las batallas posan en la entrada del Barrio Chino de Buenos Aires. DF

Si las fiestas ballroom sirvieron para crear espacios de libertad al margen de la homofobia y la transfobia de su época, como apunta Siverio, quizás las batallas de farmear aura hayan llegado a la Argentina para escapar de la vergüenza y abrir un espacio liberador frente al avance de discursos sobre una supuesta decadencia moral de la sociedad: una reivindicación de lo tradicional, de lo ético y de lo moralmente correcto, sea lo que sea eso.

Una retórica que ha cruzado las puertas de la Casa Rosada para arremeter contra los cuerpos feminizados, las sexodisidencias y todo aquello que huela, suene o se vea woke.

Detrás de las batallas de aura que se organizan cada sábado a las 15 en la entrada del Barrio Chino, sobre las Barrancas de Belgrano, hay una juventud atravesada por los años de pandemia que ahora, en tiempos de ultraderecha, quiere encontrarse, construir algo colectivo y reclamar la calle como propia.

Una juventud disruptiva cuyo éxtasis incomoda y es a su vez necesario.

Entre nos, yo quería que ganara el Koala.

Indiana Jones celebra su victoria frente al Koala tras la batalla. DANIELLA FERNÁNDEZ
Indiana Jones celebra su victoria frente al Koala tras la batalla. DANIELLA FERNÁNDEZ
Los mejores farmeadores de aura reciben una joya original de Don Rouch, conocido por trabajar con figuras del trap argentino como Duki y Nicki Nicole. DANIELLA FERNÁNDEZ
Los mejores farmeadores de aura reciben una joya original de Don Rouch, conocido por trabajar con figuras del trap argentino como Duki y Nicki Nicole. DANIELLA FERNÁNDEZ
Gaspi recurre al breaking dance durante una de las batallas de farmear aura en las Barrancas de Belgrano. DANIELLA FERNÁNDEZ
Gaspi recurre al breaking dance durante una de las batalla. DANIELLA FERNÁNDEZ
Las batallas de aura reúnen cada sábado a participantes y curiosos en las Barrancas de Belgrano, junto al Barrio Chino de Buenos Aires. DANIELLA FERNÁNDEZ
Las batallas de aura reúnen cada sábado a participantes y curiosos en las Barrancas de Belgrano. DANIELLA FERNÁNDEZ
Dos participantes se enfrentan ante el público en una batalla de farmear aura en las Barrancas de Belgrano. DANIELLA FERNÁNDEZ
Dos participantes se enfrentan ante el público en una batalla de farmear aura en Buenos Aires. DANIELLA FERNÁNDEZ
Jóvenes descansan en las Barrancas de Belgrano mientras siguen las batallas de farmear aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Jóvenes descansan en las Barrancas de Belgrano mientras siguen las batallas de farmear aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Koala, caracterizado para su duelo con Indiana Jones, tras participar en una de las batallas de aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Koala, caracterizado para su duelo con Indiana Jones, tras participar en una de las batallas de aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Jóvenes se preparan antes de las batallas en las Barrancas de Belgrano. Disfraces, personajes y todo tipo de puestas en escena forman parte del juego. DANIELLA FERNÁNDEZ
Jóvenes se preparan antes de las batallas. Disfraces, personajes y todo tipo de puestas en escena forman parte del juego. DANIELLA FERNÁNDEZ
Un grupo religioso levanta un cartel con el mensaje «El amor de Dios» cerca del lugar donde los jóvenes celebran las batallas de aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Un grupo religioso levanta un cartel con el mensaje «El amor de Dios» cerca del lugar donde los jóvenes celebran las batallas de aura. DANIELLA FERNÁNDEZ
Una participante de las batallas de aura, donde la actitud, la creatividad y la puesta en escena cuentan más que la destreza física. DANIELLA FERNÁNDEZ
Una participante de las batallas de aura, donde la actitud, la creatividad y la puesta en escena cuentan más que la destreza física. DANIELLA FERNÁNDEZ

 

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Fotoperiodista y cineasta independiente. Su trabajo ha sido publicado en Europa Press, Deutsche Welle, The Guardian, Diario Red, Diario Público, ElDiario.es, Le Temps, Mediapart, The Times UK, ABC, L'Humanité y otros. Cubana radicada en Buenos Aires, explora temas relacionados con feminismos, migraciones y movimientos sociales en América Latina. Parte de la 8va Red LATAM de Jóvenes Periodistas.

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