Maitena, tiempo de celebrar

La humorista gráfica regresa con una antología que recoge cuatro décadas de lucidez, crítica social y centralidad femenina: “Estoy en un momento de recibir todo eso tan lindo que pasó”.

La humorista gráfica Maitena recopila en 'Las mujeres de mi vida' (Lumen) casi cuatro décadas de viñetas, dibujos originales y material inédito. ALEJANDRA LÓPEZ
La humorista gráfica Maitena recopila en 'Las mujeres de mi vida' (Lumen) casi cuatro décadas de viñetas, dibujos originales y material inédito. ALEJANDRA LÓPEZ

Sólo una mujer con un humor terapéutico, una cercanía luminosa y una terrenalidad inmune a los brillos de la fama podía habitar a la historietista y pionera del cómic feminista que es Maitena (Buenos Aires, 1962). Su nombre completo: Maitena Burundarena. Se hizo fuerte en los años 90, cuando sus viñetas fueron publicadas en diarios y revistas de más de treinta países (en España, en El País Semanal) para situar a la mujer en el centro del relato cotidiano, en un ejercicio brillante de convertir el sistema patriarcal en chiste. Ahora, su nuevo libro Las mujeres de mi vida (Lumen), que recopila casi cuatro décadas de trabajo, acaba de llegar a las librerías de toda España. Dentro están sus series icónicas: Mujeres Alteradas, Superadas y Curvas Peligrosas. Pero también mucho material íntimo e inédito: bocetos, piezas originales, primeras colaboraciones, dibujos eróticos y hasta intervenciones políticas en diversas luchas.

Es toda Maitena, en su versión más grande y antológica hasta la fecha, en una obra surgida a partir de una muestra celebrada en Buenos Aires en 2022 para la que la autora tuvo que abrir su monumental archivo: nostalgia, miedo y emoción a partes iguales. La edición del libro concentra y expande esta celebración de una trayectoria dedicada al humor, a la historieta y a las mujeres con textos de la propia Maitena, Liliana Viola (la curadora de la exposición) y la ilustradora y viñetista española Flavita Banana. A veces tierno, a veces transgresor, pero siempre inteligente y accesible a todo el mundo, el humor de la historietista condensa en viñetas temas como la maternidad, el trabajo, la pareja, la amistad o el cuerpo para ayudarnos a redefinir lo que significa ser mujer. Maitena obra su magia e impacto. Así es como, sin pretenderlo, ha educado y acompañado a millones de lectoras en todo el mundo, reconfortadas por esa risa que sólo ella provoca y que ilumina aspectos, hoy y siempre, de nuestras propias vidas.

En el prólogo del libro, Flavita Banana dice que usted plantea dilemas morales o conflictos de género y los remata con una lógica tan aplastante que resulta graciosa. ¿El humor gráfico es una de las mejores formas de explicar el mundo?

Bueno, no sé si es una de las mejores, pero creo que es una muy eficaz, porque tiene una llegada a todo tipo de público, entonces, me parece que es una herramienta muy poderosa. El humor gráfico no reconoce ni clases sociales, ni edades, ni nada. Es un lugar desde el que se pueden decir cosas que a veces, de otra manera, no se podrían escuchar.

Portada de 'Las mujeres de mi vida', la antología que reúne casi cuatro décadas de la obra de Maitena. LUMEN
Portada de 'Las mujeres de mi vida', la antología que reúne casi cuatro décadas de la obra de Maitena. LUMEN

También dice que no es del todo consciente de los microcambios que ha generado en la población femenina. ¿Ha dimensionado ya el rol que jugaron sus viñetas en la vida cotidiana de tantas lectoras?

La verdad es que lo descubrí tarde, en la calle, en la época de la militancia con Ni Una Menos, encontrándome con chicas de 30 que venían y me decían “vos me hiciste feminista”. Yo me largué a llorar la primera vez que me lo dijeron, de verdad, me pareció una cosa tan preciosa, y, bueno, me lo siguieron diciendo. Me cuesta dimensionar, me cuesta sentirme en ese lugar de tanta importancia, pero parece que eso ocurrió con mi trabajo, que es real. Ahora me acaban de dar este premio tan importante que recibieron Quino, Forges, Máximo y Ziraldo, todos superastros del humor, y tengo que creérmelo. ¡Ya es hora! Me gusta como soy, me cuesta creerme esas cosas y conservo, gracias a Dios, mi espontaneidad, mi inocencia, cierta modestia [que creo tener]… Estoy bien así, no me gusta el lugar de estrella. Me divierte un poco ser como una rockstar [risas], pero es más la performance lo que me divierte, después soy un ama de casa.

La publicación del libro ha coincidido con ese galardón al que alude: el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos 2025, que reconoce su trayectoria y aportación al lenguaje humorístico. Es la primera mujer en recibirlo. ¿Esto lo hace aún más valioso?

Sí, lo hace muchísimo más valioso porque entra en una contemporaneidad. Creo que es un paso hacia el presente y también me parece que, políticamente, es un gesto muy interesante. Que le den este premio a una mujer que se ha dedicado siempre a tareas de género, a combatir el patriarcado es todo un hecho. Me parece que es muy importante y que abro, una vez más, la puerta para que los próximos premios recaigan en mujeres humoristas, que hay muchísimas y son geniales.

Una muestra de las viñetas recopiladas en 'Las mujeres de mi vida' (Lumen). CORTESÍA
Una muestra de las viñetas recopiladas en 'Las mujeres de mi vida' (Lumen). CORTESÍA

Usted hacía humor feminista cuando el feminismo era una lucha de pocas. Como todas las pioneras, ¿se sintió sola?

No, a mí enseguida me fue muy bien, encontré buena repercusión, las mujeres empezaron a leer más humor gráfico y más historietas –que no eran tan lectoras de estos géneros–, había compañeros que me respetaban… Después, cuando vendí más libros que ellos, ya no caí tan simpática [risas], pero no importa, yo sé que igual me querían. No me sentí sola, no necesitaba que hubiera más gente. Siempre, en las mesas redondas allá por los ochenta, preguntaban “¿por qué no hay mujeres humoristas?”. En una ocasión en la que “El Negro” Fontanarrosa presentó uno de mis libros, dijo algo muy simpático: “yo me alegro mucho del éxito de esta compañera, así dejan de preguntar en las mesas redondas por qué no hay mujeres humoristas”. Ahora hay y cada vez va a haber más. Acá estamos. Creo que sí, que abrí una puerta. En realidad, yo me dediqué a esto porque era mi manera de ser: me gustaba dibujar, tenía mucho sentido del humor… Pero saber de qué quería hablar exactamente fue producto de encontrar la obra de Claire Bretécher y ver lo que hacía. Ella me validó de alguna manera y creo que yo validé a un montón de chicas que vinieron después. Estoy en un momento de recibir todo ese amor, todo eso tan lindo que pasó, así que estoy muy contenta. Este libro, Las mujeres de mi vida, es también una forma de celebración y agradecimiento a todo esto que pasó y a las mujeres de mi vida, que serán mi madre, mis hijas, mi novia, pero, sobre todo, mis lectoras.

¿Cómo fue el proceso de abrir su monumental archivo, mirar hacia atrás y ver reflejada su propia evolución?

¡Fue una locura, fue muy fuerte! Yo tenía todo eso guardado, pero no lo miraba. Alguna vez lo había mirado, hace muchos años, y me daba un poco de pena ver esos originales tan lindos ahí encerraditos. Todo esto fue producto de una muestra que hice en Buenos Aires hace tres años, pero yo sentía que ese material atrasaba. Estuve muy cerca de la última ola feminista, entonces, me parecía que todo eso que yo decía ya fue. No encontraba qué iba a poder mostrar, así que pedí ayuda a Liliana Viola, que es genial, y ella hizo la curación de la exposición y de este libro, y eligió las historietas más emblemáticas del cambio de las mujeres en estos últimos años. Yo las elegía por los dibujos y ella me decía “¿no te das cuenta de que lo que vos dijiste en 1985 o 2004 nadie lo decía?”. Además, el libro tiene unos textos maravillosos de Liliana Viola, que hace un análisis de estos temas con mucho humor también. Yo escribí un prólogo que me encanta. Es un libro muy lindo… Sentía que todo este material atrasaba porque la mayoría era de los 90, pero viendo lo que está pasando en estos últimos años con el avance del neofascismo y la misoginia, la verdad que está muy actual, porque, lamentablemente, hay que explicar todo de nuevo. Así que este material volvió a cobrar forma como esas flores que las hidratas y vuelven.

Viñetas de 'Mujeres alteradas', incluidas en la antología 'Las mujeres de mi vida'. LUMEN
Viñetas de 'Mujeres alteradas', incluidas en la antología 'Las mujeres de mi vida'. LUMEN

¿A las mujeres de hoy les siguen pasando las mismas cosas que a sus Mujeres Alteradas de los años 90 o el mundo ha cambiado?

Yo creo que ha mejorado un poquito y donde más se nota es en las chicas más jóvenes. Ellas fueron contemporáneas en su adolescencia, que todos sabemos que es una etapa de formación fundamental en la vida, fueron formadas con la última ola feminista. Es en las que más vemos el impacto del cambio. De todas maneras, creo que, en muchos casos, el cambio es más en el discurso que en la práctica, en temas del cuerpo, por ejemplo. Que se repiten algunas consignas, pero que frente al espejo te seguís sintiendo horrible porque no respondés al modelo patriarcal que cada vez está peor y tenés que ser flaca, pelo lacio, largo, blanca y depilada. Si no respondés a ese modelo, no sos linda. Tenemos que tirar de nuevo a la mierda ese modelo porque podemos ser lindas siendo petisas, gordas, con pelo, negras, blancas o de cualquier color.

“El humor sana y salva”, ha escrito en su libro…

Cuando haces una página como Mujeres Alteradas sobre algún tema, en realidad, es un tiempo de reflexión sobre ese tema. Para poder escribir todo eso, tenés que pensar en ese tema una buena cantidad de horas. Ese espacio de reflexión que significó mi trabajo me ayudó un montón a encontrar puntos de vista, a reírme de cosas que me hacían llorar. El humor también me salva de mi propia locura. Yo soy muy nerviosa, muy dramática, me angustio, me vuelvo loca y, cuando me doy cuenta de la diferencia enorme que es cuando puedo tomarme algo con un poco de humor, entonces enseguida todo eso se disuelve y me puedo reír y tomarlo más a la ligera. Esto es algo muy importante que me lo ha dado la edad, sobre todo, era más dramática de joven. Ahora, ante cada situación que por algún motivo me molesta o me duele, pienso dos segundos y digo “tomalo con humor y pensá cómo lo vas a ver dentro de un año”. Y la verdad, si lo ves de esa manera, nada te angustia, nada te enoja, nada te hace daño. ¡Hasta Milei va a pasar!

Bocetos de Maitena para la portada de 'Mujeres escogidas', publicado por Clarín en 2006. CORTESÍA
Bocetos de Maitena para la portada de 'Mujeres escogidas', publicado por Clarín en 2006. CORTESÍA

Después de muchos años alejada del dibujo, en 2023 regresó a las páginas de la prensa escrita con la tira Actualizadas en el periódico Clarín. ¿Hay en ella una exploración de las mujeres diferente?

Es un humor menos alterado que el de mis 30 o 40 años. Le hablo a mi generación en esa tira. Siempre lo hice, aunque hay una cosa muy intergeneracional en todos mis personajes, porque hay mujeres con padres, con hijos, con tías, con parejas… Hay gente de todas las edades. Pero me gustó mucho en esta tira poder hablar de mujeres grandes, de tercera edad, de viejas, de viejos. Y también un poco, como hice siempre, desmitificar algunas cosas y decir también lo bueno, porque estoy tratando de encontrar lo bueno del mundo. Decir que, de vieja, una es deseante, tiene sexualidad y una vida. Me parece que ese también es un mensaje positivo. Y me divertí mucho porque lo que, de verdad, tienen las viejas es que son inimputables y, desde un personaje de una vieja a un viejo, puedes decir cualquier cosa. Eso me ha dado mucho juego para el humor. Igualmente, Quino decía que, a medida que crecemos, los humoristas nos ponemos más reflexivos y menos graciosos. Es verdad. Me pasó en esta época de la tira en el diario, pero también creo que el humor hoy pasa por los memes, que no hay nada más eficaz para la risa inmediata. Entonces, no me parece mal que el humorista gráfico encuentre en el espacio de reflexión un lugar más corto, chiquito, con dibujos, con ternura, con poesía. Me parece que es un buen lugar hacia el que ir para los que hacemos humor gráfico. Lo del meme es imbatible.

En un imaginado Las mujeres de mi vida 2.0, ¿cómo serían sus féminas?

Un poco las que hago ahora: las Actualizadas. A mí me gusta que haya un abanico de todo tipo de mujeres, que estén todas. Cambié el dibujo, que ahora es menos caricaturesco. Antes usaba un solo tono de piel y ahora uso como siete tonos distintos porque el mundo es así. Yo también, en mi representación del mundo, miro Mujeres Alteradas y digo “es totalmente patriarcal”. Son todas flacas, rubias, blancas… Y eso que viví en Argentina. Uno reproduce y naturaliza sin darse cuenta, pero de lo que me pasa ahora sí que me doy. Por eso puse siete tonos de piel a propósito, muchísimas gordas… Si ponía dos mujeres, una gorda y una de la flaca, la más linda era la gorda. Jugué mucho con ese tipo de cosas y me gusta. También hablé mucho de política, de ambientalismo… El trabajo es distinto, pero creo que hay algo de desmenuzar las relaciones humanas sacándoles tragedia, solemnidad y ternura, que es lo que hay en todo mi trabajo. Hoy día, creo que la ternura es el nuevo punk y que está buena.

Periodista cultural. Colaboradora de medios como Cinemanía, La Vanguardia, Viajes National Geographic y El Confidencial

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