Gustavo Rodríguez: cicatrices de la madre peruana

'Mamita', su nueva novela, es un ajuste de cuentas familiar, pero también una retrospectiva de la historia del Perú: «Yo escribo de épica doméstica, porque de batallas campales no sé nada».

El escritor peruano Gustavo Rodríguez, autor de 'Mamita', una novela donde la memoria personal dialoga con las heridas históricas del país. CORTESÍA
El escritor peruano Gustavo Rodríguez, autor de 'Mamita', una novela donde la memoria personal dialoga con las heridas históricas del país. CORTESÍA

«Porque creo que en los cielos, arriba, los ángeles que uno a otro se susurran no hallan entre sus palabras de amor ninguna tan devota como madre». La cita es del temible Allan Poe, pero si saltamos hasta otro tipo de poetas, como Gabriela Mistral, encontramos la misma devoción: «los ojitos que me diste me los tengo que gastar en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar...». ¿Qué extraño hechizo de sangre nos une a nuestras madres que tienen tal poder sobre nosotros? ¿Qué no haríamos por una madre?

Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) le prometió a su madre que escribiría su historia y la de su abuelo en la Amazonía peruana. No es la primera vez que el escritor limeño escribe sobre temas familiares en clave tragicómica, en realidad tiene una larga trayectoria como novelista (República de La Papaya, Te escribí mañana o Madrugada, entre otros muchos) que se vio avalada con el Premio Alfaguara de novela en 2023 con el libro Cien cuyes, donde ya tocó el tema de los ancianos a través de la cuidadora protagonista. También trató los temas familiares en el pódcast Machista con hijas, muy exitoso en Latinoamérica.

Gustavo Rodríguez lo estuvo retrasando, pero al final cumplió con su promesa en Mamita (Alfaguara, 2025). Allí con el protagonismo de su abuelo, Otoniel Vela Llarena, comerciante del caucho, alterna la mencionada historia familiar que traza una introspección de la historia del Perú al tratar el genocidio del caucho, en el que murieron miles de amerindios, con una estructura metaliteraria en la que el autor herido viaja con un chófer llamado Hitler a distintos actos de promoción y reflexiona así sobre el proceso de escritura de estos asuntos familiares, la ternura, la desaparición de los afectos y el humor.

El autor limeño estuvo de promoción por España, pero nosotros charlamos cuando está de vuelta a su hogar. Me interesa preguntarle por la construcción de la novela pero también por algo que ha venido mencionado en otros artículos, que es la épica doméstica.

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Portada de Mamita, la última novela del peruano Gustavo Rodríguez. ALFAGUARA

¿Por qué quería ajustar cuentas con la historia de su madre?

Por un par de razones, principalmente. La primera tiene que ver con agradecerle a mi abuela y a mi madre la mayor herencia que me dieron para convertirme en narrador: las historias fabulosas de la Amazonía que sembraron en mí en medio de la oscuridad. Haberme contado con tanta naturalidad las proezas de mi abuelo Otoniel en esos enormes ríos selváticos, salpimentadas con anécdotas de duendes con una pata chueca o boas que se confundían con troncos, abonó la hipérbole y la ambigüedad de todo lo que suelo contar como verdadero.

La segunda razón tiene que ver con cierta búsqueda de justicia: mi madre pertenece a una generación de mujeres que se postergaron a sí mismas toda la vida por presiones de la sociedad que las rodeaba. Cumplir con el marido, con los hijos o con una manera específica de comportarse siempre estaba antes que sus deseos reales. A mi madre, por ejemplo, le impidieron estudiar desde chiquita porque era bonita y «seguro que iba a encontrar un marido», y ni siquiera se le ocurrió contradecir ese mandato.

Ya era hora, pues, de que mi madre fuera la protagonista de una historia.

En esta novela vuelve a tratar con temas relacionados con la familia y la gente mayor, ¿siente que esa es una constante en su obra? ¿De dónde nace?

Bueno, la familia es una constante en mis novelas más recientes, y la vejez es solo una coincidencia en las dos últimas.

Es que descubrí, algo tarde, que mi familia tiene unos personajes deslumbrantes. Uno puede haberse criado entre unicornios y dar por sentado de que abundan. Una vez que jalé el hilo en mi novela Madrugada con mi hermano volcánico e imitador de los Bee Gees, los personajes siguieron saliendo. Quizá Mamita sea la última en que esto ocurra.

¿Cómo encaró la escritura de Mamita?

Como una deuda que debía pagar contra el tiempo. Es que la premisa de la novela es verdadera en la realidad: hacía tiempo que sentía que le debía esa historia a mi madre, y sabía también que ella quería leerla. Cada año que pasaba hacía más improbable que cumpliera con esa deuda, y de ahí que al terminar mi gira de promoción por el premio Alfaguara hace un par de años me pusiera como límite esa época para empezar a saldarla.

Ahora bien, se trató de una escritura urgente, pero armoniosa. Una inesperada contradicción. Fue hasta placentera. De hecho, en la novela tuve que exagerar la ansiedad de mi alter ego para que la experiencia de leerla fuera más apremiante para el lector.

¿Por qué quería hacer una novela con toques de metaconsciencia narrativa?

Yo empecé este proyecto sin un argumento, pero con una deuda.

Y ya que al final el argumento es cómo un escritor bastante parecido a mí se las arregla para pagar esa deuda, la dimensión metaliteraria y las reflexiones sobre la escritura cayeron por su propio peso.

Quizá una razón adicional esté en que siempre me han gustado los ensayos de escritores que comparten su forma de trabajar, desde Vonnegut y Stevenson hasta Vargas Llosa y Stephen King, pero nunca me sentí con la autoridad de compartir la mía. La ficción me sirvió aquí para camuflar ese pudor.

¿Por qué quería hacer su novela con toques de humor como el personaje llamado Hitler?

Porque toda mi literatura bebe de la tragicomedia que me rodea. Si bauticé como "Hitler Muñante" a un personaje importante en la novela es porque en mi país no es demasiado descabellado encontrarse con ese nombre en la vida real. De hecho, hace poco hemos tenido un parlamentario que se llama Hitler. Un indicador curioso, sin duda, de la enorme desigualdad que atraviesa las sociedades latinoamericanas y sus brechas en la educación.

¿Qué es la épica doméstica?

El titánico esfuerzo que tiene que hacer tu madre nonagenaria para levantarse del inodoro, mientras recuerda cómo trepaba altos ceibos en su infancia; o la plácida respiración de tu esposa que duerme a tu lado, mientras tú te das cuenta de que nada te duele en ese momento y que eso, ese preciso instante sin alardes quizá sea lo que en el futuro recuerdes como la felicidad. De eso escribo yo, porque de batallas campales no sé nada.

¿Qué importancia tiene la ternura en su literatura?

La misma que en mi vida. No me la imagino sin ella.

¿Qué importancia tiene la muerte en su literatura?

Respondería lo mismo que en la pregunta anterior.

¿Cómo aborda su novela los problemas del Perú?

Me esfuerzo para que sean matices en el paisaje y no baches en el camino.

Quiero decir que mi primera preocupación es entregar una historia convincente y emocionante, sabiendo que si hay injusticias de mi entorno que me sublevan, estas encontrarán la manera de filtrarse en ella.

La denuncia activa no es parte de mi narrativa, y para eso tengo otras herramientas. Además, confío en la inteligencia de los lectores para captar las inequidades sin necesidad de ponerles una flecha de neón.

¿Cómo abordó la escritura relacionada con el genocidio del caucho?

He tratado de abordarla, me imagino, siguiendo la noción con que respondí la pregunta anterior.

Algo tan monstruoso como el diezmado de siete etnias amazónicas para que los automóviles del mundo siguieran rodando no puede ser tratado de modo sensacionalista.

Hoy, casi toda denuncia se pierde en los golpes de efecto: esas miles de mutilaciones y muertes ocurridas en mi país deben quitarnos el sueño como nos lo quitaría un susurro inesperado a mitad de la madrugada.

Periodista, traductor y guionista. Autor del ensayo Panero y la antipsiquiatría (2017) y de las novelas Samskara (2019) y Díptico Espiritista (2022).

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