Ciudades que respiran futuro

El Área Metropolitana de Barcelona consolida su apuesta por la inclusión y la sostenibilidad urbana.

El área metropolitana de Barcelona, donde el nuevo plan urbanístico metropolitano definirá el modelo de crecimiento hasta 2050. AMB
El área metropolitana de Barcelona, donde el nuevo plan urbanístico metropolitano definirá el modelo de crecimiento hasta 2050. AMB

Un nuevo modelo urbano para una metrópolis más sostenible.

El Consell Metropolità, máximo órgano de gobierno del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), ha aprobado el Pla Director Urbanístic Metropolità (PDUM), un plan estratégico para impulsar un desarrollo urbano más sostenible en el territorio metropolitano.

Con esta aprobación inicial, la institución da un paso decisivo hacia el futuro urbanístico de la metrópolis de Barcelona, ya que el documento redefinirá el modelo de desarrollo del territorio en las próximas décadas. El AMB se consolida además como un espejo para áreas urbanas de América Latina que buscan referentes en planificación metropolitana sostenible.

El proceso culmina después de un amplio período de información pública en el que se recibieron 5.184 aportaciones y alegaciones recogidas en 528 documentos presentados por administraciones, entidades y particulares. El volumen de aportaciones refleja un territorio atento y activo ante la redefinición de su futuro urbanístico. En consecuencia, se ha realizado una segunda aprobación inicial para reforzar el consenso y garantizar la transparencia.

El PDUM nace con la voluntad de dar respuesta a los principales retos actuales y futuros de la metrópolis. Entre las cuestiones centrales que aborda se encuentran el empleo, la descarbonización, la movilidad y el aprovechamiento de los recursos naturales, entre otros. Asimismo, el documento plantea una visión integral que pretende adaptar la planificación urbanística a las nuevas necesidades sociales, económicas y ambientales.

En este sentido, el plan se convierte en la hoja de ruta para la metrópolis del futuro y marca el inicio de la revisión del Plan General Metropolitano (PGM), vigente desde 1976. Sin embargo, tras décadas de modificaciones puntuales, el PGM había quedado obsoleto ante los profundos cambios que ha experimentado el territorio. Con este nuevo marco, el AMB inicia una nueva etapa de planificación estratégica orientada a un desarrollo más sostenible, equilibrado y adaptado a los desafíos contemporáneos.

Después de la primera aprobación inicial, el 21 de marzo de 2023, el PDUM ha abierto una etapa de debate intenso sobre el futuro del territorio metropolitano.

El Consell Metropolità aprobando inicialmente el Pla director urbanístic metropolità. AMB
El Consell Metropolità aprobando inicialmente el Pla director urbanístic metropolità. AMB

Participación ciudadana, el corazón del proceso
Desde el inicio, la redacción del PDUM ha situado la voluntad ciudadana como un elemento central del proceso, con una apertura que va mucho más allá de lo que establece la legislación vigente. En coherencia con este planteamiento, el AMB ha analizado todas las aportaciones recibidas y, siempre que ha sido posible, las ha incorporado al redactado del Plan.

La magnitud de las modificaciones ha hecho necesario que el nuevo documento sea aprobado inicialmente por segunda vez, en lugar de seguir el proceso de tramitación habitual que habría llevado a la aprobación provisional.

En clave de consenso y transparencia, el nuevo redactado del PDUM se centra en cuatro ejes principales que marcan su visión del territorio. En primer lugar, se potencia el carácter estratégico y flexible del Plan, poniendo el énfasis en la definición de procesos más que en propuestas cerradas y definitivas. De este modo, se fomenta un urbanismo abierto y en constante revisión, capaz de adaptarse a las necesidades reales de las ciudades.

En segundo lugar, se refuerza la claridad y sencillez del texto, con el objetivo de generar propuestas comprensibles y libres de ambigüedades. Esto permite que el período transitorio hasta la redacción del futuro POUMet no sea simplemente un tiempo de espera, sino una etapa activa para avanzar en la transformación del territorio.

También se pone el acento en la seguridad jurídica, garantizando que el documento se integre correctamente en el marco legislativo urbanístico y sectorial, y aporte certeza a los actores implicados.

Por último, se introducen cambios sustanciales en aspectos clave del Plan, como los criterios de clasificación del suelo, que se vuelven más flexibles, y la definición de conceptos como las áreas de oportunidad metropolitana (AOM) y las áreas de regeneración de los espacios abiertos (AREO), elementos que ayudarán a configurar un paisaje metropolitano más dinámico y participativo.

Viviendas para una metrópolis en expansión

Las propuestas del PDUM permitirán crear alrededor de 220.000 viviendas principales más en el área metropolitana, con un rango que oscila entre 167.800 y 262.000 viviendas en función de la combinación con suelo destinado a actividad económica. De este modo, la oferta de vivienda será suficiente para atender los crecimientos de población previstos en el área metropolitana hasta el año 2050, de unos 184.000 nuevos habitantes que, debido a la reducción del tamaño medio de los hogares, necesitarían 131.377 viviendas adicionales.

Con estos crecimientos previstos, en el año 2050 el área metropolitana alcanzaría aproximadamente 3.582.000 habitantes, su población ocupada residente sería de unas 1.573.000 personas y los puestos de trabajo localizados llegarían aproximadamente a 1.760.000.

El coeficiente entre población ocupada residente y puestos de trabajo localizados, que mide este equilibrio, pasará de 0,89 a 0,91 en el conjunto del área metropolitana, es decir, se acercará más al equilibrio funcional indicado por el valor 1.

El PDUM conseguirá absorber los crecimientos demográficos y de actividad previstos hasta el año 2050, duplicando la capacidad del planeamiento vigente, desclasificando terrenos y sin consumir suelo nuevo. La propuesta implicará una reducción de 1.850 hectáreas de suelo urbano y urbanizable del planeamiento vigente, superficie que, lógicamente, pasará a ser no urbanizable.

Esto será posible, en buena parte, gracias a la concentración de los principales crecimientos en las Áreas de Oportunidad Metropolitana, áreas ya existentes, que necesitan ser transformadas, situadas en lugares estratégicos y con potencial para absorber futuros crecimientos, y, en consecuencia, promover la mejora del medio urbano en las Áreas de Regeneración Urbana, tanto residenciales como de actividad económica.

El PDUM apuesta decididamente por facilitar el acceso y la permanencia en la vivienda de la población, especialmente de los colectivos más desfavorecidos. Según las propuestas del plan, más del 10% de las viviendas principales del área metropolitana, un total de 166.060 viviendas, serán asequibles y estables.

Además, se garantizará un mínimo del 7,5% de vivienda asequible en cada uno de los ámbitos funcionales: Vall Baixa y Ordal, Llobregat Delta, Llobregat Continu, Norte, Vallès y Barcelona. Este porcentaje representa la mitad del objetivo de solidaridad urbana (OSU) establecido en el Plan Territorial Sectorial de Vivienda (PTSH). Asimismo, con estas medidas, el PDUM permite incluso alcanzar hasta un 17% de vivienda asequible, superando así el 15% requerido por el PTSH y reforzando el compromiso de la metrópolis con la equidad y la cohesión social.

El Consell Metropolità durante la aprobación del Pla director urbanístic metropolità. AMB
El Consell Metropolità durante la aprobación del Pla director urbanístic metropolità. AMB

Planificación urbana sostenible y eficiente

El PDUM garantiza una dotación suficiente de equipamientos y espacios libres para cubrir las necesidades de la población, atendiendo tanto a la proximidad como a la tipología de los servicios. Con 3.147 hectáreas de equipamientos y 5.748 hectáreas de espacios libres públicos, se prioriza la preservación de los valores ambientales de los entornos abiertos. Según el escenario base, la ratio de espacios libres alcanzará 25,6 m² por cada 100 m² de superficie residencial, superando los 20 m² establecidos por la legislación vigente.

El Plan propone 240 kilómetros de avenidas metropolitanas que acercarán la movilidad sostenible a la mitad de la superficie residencial actual, donde se concentra el 64,2% de los hogares, y al 58,2% de los polígonos de actividad económica. Estas avenidas facilitarán el uso de transporte público y bicicleta, promoviendo una movilidad más ecológica y accesible. Además, los 735 km de calles estructurantes, 140 km de conectores y casi 1.000 km de ejes verdes integran de forma capilar el territorio, fortaleciendo la conexión entre espacios urbanos y naturales.

Todas las propuestas del PDUM se diseñan para preservar los recursos del territorio mediante criterios de eficiencia, reutilización, circularidad y proximidad. Entre los principales objetivos, se espera reducir el consumo energético doméstico en un 12% por habitante y un 19% por unidad de actividad económica, mientras que la autosuficiencia eléctrica crecerá del 1% al 3,2%.

Por otra parte, se busca disminuir la generación de residuos en un 5% por habitante y un 18% por superficie económica, así como reducir el consumo doméstico de agua en un 4% por habitante y un 2% por superficie económica. Además, se aumentará hasta el 58% la utilización de recursos hídricos alternativos, como acuíferos y agua regenerada.

El crecimiento previsto en el área metropolitana hasta 2050, manteniendo los modelos de consumo actuales, implicaría un aumento de casi el 16% en la emisión de gases de efecto invernadero (GEH) respecto a la situación actual.

Las propuestas del PDUM contribuyen, de forma directa o indirecta, al objetivo de lograr ciudades neutras en carbono y podrían reducir un 24% las emisiones respecto al escenario de partida, lo que equivale a un 40% de reducción neta.

Entre las medidas más relevantes destacan: el modelo de movilidad, que supondría un 21% de reducción de los GEH actuales; la rehabilitación de los tejidos urbanos, con un 8% de reducción; y la generación de energía renovable en tejidos urbanos y espacios abiertos, también con un 8% de reducción.

El propósito esencial de este proyecto es dar respuesta a los retos actuales y futuros del área metropolitana: garantizar el acceso a la vivienda sin ampliar el territorio urbanizado, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia una metrópolis más autosuficiente, competitiva y sostenible.

Periodista. Ha trabajado en medios como Radio Nacional de España, Radio Marca y en la agencia de comunicación Agrinews.

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