Wos, la voz que llegó volando

El rapero argentino se mueve a toda velocidad: de rimador precoz con la ambición de Napoleón a artista llenaestadios que entusiasma a Messi.

El rapero argentino Wos, en concierto en el estadio Uno de La Plata, el 16 de diciembre de 2022. IRISH SUÁREZ
El rapero argentino Wos, en concierto en el estadio Uno de La Plata, el 16 de diciembre de 2022. IRISH SUÁREZ

Abrís los ojos y ves un cuerpo flaco, fibroso, mojado, saltando a uno, dos, tres metros del suelo, exageremos. Los cerrás y el cuerpo sigue ahí, convertido en una voz, en un grito, en palabras. Un zumbido, una cadencia, un flow que te canta al oído. Mejor dicho, que entra por tus oídos, un virus burroughseano que altera neuronas, sacude paredes internas, hace temblar piernas y brazos y dedos entumecidos; que te prende fuego con la cadencia de una catarata de agua. Para salir del estado de sumersión, abrís los ojos. En la esquina del escenario, donde había un cuerpo volando, ya no hay nada, solo un agujero negro con polvo de estrellas led evanesciéndose. Mirás para la otra punta. Ahí lo ves de nuevo, saltando, volando, bailando con pájaros, gritándole a fantasmas. Antes de que vuelvas a cerrar los ojos, lo tenés enfrente tuyo, adentro tuyo, arriba tuyo, detrás tuyo. Corre más rápido que tus ojos. Vuela de lado a lado, salta de la tierra al cielo, se multiplica en 30.000 voces y bocas de todas las edades.

Wos, en el escenario ubicado en el estadio Diego Armando Maradona de Buenos Aires, en el barrio de La Paternal, cerca de donde nació, tiene la misma velocidad que su gravitación musical a lo largo de su vida, de su corta vida, de su cuarto de siglo de vida.

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Volvemos a abrir los ojos y vemos a Wos en la pantalla de televisión. Un joven Wos, un niño Wos que aún no se lo conoce como Wos ni tiene 6,9 millones de seguidores en Instagram o cerca de 6 millones de oyentes mensuales en Spotify. Hasta el momento se llama Valentín Oliva. Valen, para la familia y los amigos de la escuela secundaria Mariano Acosta. Enfrente suyo hay una banda de percusión, los músicos están vestidos con mamelucos y pijamas rojos. Wos, el pequeño Valen de 13 años, se para frente a ellos imitando a un director de orquesta. Con señas, les dice cuando tienen que subir el ritmo y cuando terminar. Mueve un dedo cerca de su garganta, o levanta las manos sobre sus hombros y las baja de golpe. Uno de los músicos de rojo es su padre, Alejandro Oliva, fundador de La Bomba del Tiempo, un grupo de improvisación con señas que se convirtió en un clásico porteño, que hace bailar a locales y turistas todos los lunes en el Centro Cultural Konex desde hace 16 años. No es difícil imaginar que detrás de cámara, en el estudio del canal infantil Paka-Paka, esté su madre Maia Mónaco, bailarina y cantante. El programa se llama Bandas Sonoras. Valentín Oliva actúa de director de orquesta. Como un músico consagrado, aparece en primer plano entre medio de la tocata. El niño Valentín, con un buzo grande con capucha, no titubea frente a la cámara. Con voz firme y dulce, mirando con ojos de superficie de agua, dice: “Me da tranquilidad porque sé que si yo hago algo mal ellos saben cómo arreglarlo, si yo les pido lo que les pida, ellos saben cómo hacerlo, y siempre suena bien”.

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Cerramos los ojos. Wos está en el centro del ring. El ring son los cinco escalones de la escalinata de entrada al Parque Rivadavia, en el barrio de Caballito, Buenos Aires. Enfrente suyo, a menos de un brazo de distancia, está Muphasa, anfitrión de El Quinto Escalón, uno de los eventos de freestyle rap autogestivos más destacados de Latinoamérica. Wos tiene 15 años, aún no desarrolló su altura ni sus cuerdas vocales. En las batallas de freestyle los versos vuelan como uppercuts o hooks en boxeo. Mediante rimas y fraseos se ataca al rival señalando sus defectos, burlándose de su procedencia, improvisando comparaciones graciosas y agresivas; sobre todo, demostrando superioridad poética en las rimas. Al ver de pie a Wos, Muphasa (alías de Matías Berner) lo tilda de enano. La respuesta es inmediata, como si hubiera apretado un resorte. Wos canta: “Me dice enano, mirá cómo lo hundo/Napoleón, 1,50 ¡Y dominó medio mundo!”.

Wos aún no había terminado la secundaria. Faltaban 10 años para que su voz, sus discos, su imagen, dominaran el mundo de la nueva música urbana, junto a otros colegas de escalón como Duki, Ca7riel y Trueno.

Vídeo de Wos contra Wolf en El Quinto Escalón de Buenos Aires, en 2017. YOUTUBE

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Abrimos los ojos. Wos está otra vez en el ring, en otro ring. Uno más grande: el escenario principal de la Red Bull Batalla de Gallos Internacional 2018, la competición de referencia del rap improvisado, celebrada ese año en Argentina, en el Club Hípico de Buenos Aires. Enfrente suyo, girando a su alrededor como un león a pilas en una jaula, está el mexicano Aczino, campeón mundial de freestyle, quien había derrotado a Wos en la edición anterior del torneo, en México. El eslogan de la competencia es “Muchos hablan, pocos riman, solo los mejores improvisan”. En las primeras frases del duelo, Wos dice que viene en representación de los pibes de El Quinto Escalón, el lugar donde su voz se curtió en el duelo y en la rima, donde tuvo sus primeros triunfos y campeonatos como rapero. Aczino, entre otras piruetas verbales, le responde que no se haga el chico de la plaza, que todos saben que “es un hijo de Macri”, en referencia al entonces presidente argentino Mauricio Macri, un hombre de derecha, de la élite empresarial. Wos, que había participado de varias tomas en su escuela en reclamo al propio Macri cuando era el jefe del Gobierno de Buenos Aires, recibió el golpe y lo convirtió en fuego para su mecha. Acompañado del público argentino, lo que los expertos en freestyle denominan “factor campo”, tomó el centro del ring con su voz, transformada en puños de rima e improvisación. Durante los dos minutos siguientes del duelo, puso a Aczino contra las cuerdas (vocales). Cuando sonó la campana final, el brazo en alto coronándose campeón fue el suyo. Luego del papel picado, la celebración y de agradecer, Wos dijo: “Hagamos que esto siga evolucionando a través del tiempo”. El paso siguiente, su próximo escalón, el eslabón evolutivo que lo esperaba, era su carrera musical.

El rapero argentino Wos, tras ganar la final de la Red Bull Batalla de Gallos Internacional 2018. GUSTAVO CHERRO/RED BULL
Wos, tras ganar la final de la Red Bull Batalla de Gallos Internacional 2018. GUSTAVO CHERRO/RED BULL

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Cerramos los ojos. Es 9 de agosto de 2019. Wos lanza el primer sencillo de Caravana, su disco de debut, publicado en el sello independiente Doguito Récords. En unas pocas horas, el video de la canción, titulada ‘Canguro’, alcanza casi el millón de visitas en YouTube. El número sorprende, pero no es un ovni que aparece en un cielo vacío. Wos, Wosito, como empezaron a llamarlo sus fans, viene de alcanzar cifras parecidas con otros lanzamientos que hizo de la mano y el oído de Facundo Yalve, Evley, su productor y amigo. ‘Canguro’ se vuelve un himno generacional, una voz antineoliberal, un dedo tirándole de las orejas a los políticos de derecha que fomentan la era de la meritocracia. En el video, Wos, que estudió actuación en la adolescencia, interpreta a un político. En contraposición a la imagen una voz, su voz, le canta, rapea, señala: “No para de toser, trabajando 12 horas / Cobra dos monedas al mes pa’ mantener cuatro personas / Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas / Que sin oportunidades, esa mierda no funciona”.

Videoclip de la canción 'Canguro', de Wos. YOUTUBE

Caravana incluye siete canciones que mezclan géneros como el hip hop, el funk y el trap, y que incluso coquetean con el rock ricotero en temas como ‘Luz delito’. El debut anunciado de Wos derivó en auditorios repletos (hay fanáticos que ya se jactan de “estuve en Groove y en el Luna Park”), récords de oyentes y cuatro Premios Gardel a la Música, incluidos los de Mejor nuevo artista y Mejor álbum/tema urbano. El canguro ya estaba adentro del mainstream, saltando, tirando patadas, derribando puertas. Siete canciones fueron suficientes para consolidar lo que venía aullando. Un disco que resonó en Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Montevideo, Quito, Barcelona y Madrid. Como lo definió el periodista mexicano Rubén Ortega, “Caravana es una obra que en menos de 20 minutos puede decir muchas cosas distintas. Representa para el artista una serie de fotografías de la manera de ver su vida en Buenos Aires, que finalmente se puede trasladar la experiencia a cualquier ciudad latina.”

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Abrimos los ojos. Wos sigue saltando, ahora de alegría. Acaba de ganar el Premio Gardel de Oro 2022 por su disco Oscuro éxtasis. “Qué locura”, dice en el escenario, con un saco negro abierto, sobre una camiseta blanca y un collar pesado colgando del cuello.

Luego del estallido de Caravana, a la fuerza, Wos se recluyó por la pandemia de la covid-19. Una pausa, un paréntesis necesario en su vida para detener el vuelo, para mirar las chispas encendidas de los días veloces que se fueron sucediendo detrás suyo. La primera grabación fue el EP Tres puntos suspensivos (2020), en una casa de Villa La Angostura, rodeada de bosque patagónico. Un disco que incluye temas como la balada rapera ‘Alma dinamita’. En esos días, junto a su productor Evlay, también creó la canción ‘Mira mamá’, otra balada montaña rusa que le pone palabras “al lado oscuro de este éxtasis”, a la explosión de fama y likes, a un estribillo en caída libre que repite el mantra “mirá mamá, estoy arriba / y te juro que no hay nada más que la vida”.

Videoclip de 'Mira mamá', de Wos. YOUTUBE

‘Mira mamá’ acabó formando parte de Oscuro éxtasis, álbum que incluye colaboraciones de Niki Nicole, Ca7riel y Ricardo Mollo, referente del rock nacional. En el disco, Wos no le quita el cuerpo ni la voz al dilema que lo raspa: qué crítica es posible al sistema de éxito que pertenece, cómo es posible “ser funcional” a aquello que aborrece, cómo tener una voz propia mientras está “flotando entre el pochoclo y el mensaje”. En una entrevista para la revista Rolling Stone, ante la pregunta por su persistente autocrítica, Wos dijo: “Todo el tiempo me aparecen un montón de dudas: desde dónde hablo, cuándo, para qué, para quién, por qué estoy diciendo esto. (...) Pero después es más fuerte otra cosa: las ganas de hacerlo, la necesidad de sacarlo y de compartirlo, y siempre termina siendo algo que mucha gente agradece o que yo disfruto y puedo compartir. Desde ese lugar digo: si genera lo que genera, está bueno, no me lo voy a preguntar tanto. Ya está.”

Y vaya si genera. Durante 2022, además de conseguir seis premios Gardel y tres nominaciones en los Latin Grammy, Wos llenó dos estadios, cantando en total junto a más de 50.000 personas de edades diversas, desde chicos de 5 ó 6 años, pasando por centenials de su generación hasta alcanzar los oídos de padres y madres que arañan los 40, curtidos en el rock, también movilizados por las vibraciones que genera su voz. Un eco y un grito que ahora llegan a España: el 24 de febrero, en el Sant Jordi Club de Barcelona; y el 26 de febrero, en el Wizink Center de Madrid.

El rapero argentino Wos, en concierto en el estadio Uno de La Plata, el 16 de diciembre de 2022. IRISH SUÁREZ
Wos, actuando en la ciudad argentina de La Plata, el 16 de diciembre de 2022. IRISH SUÁREZ

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Cerramos los ojos. Y escuchamos un rasgueo de guitarra y otro y otro y otro, dando forma a una intro elástica, que se estira hasta que entra planeando una voz y dice: “Y no tengo pensado hundirme acá tirado / Y no tengo pensado morirme desangrado / Y no-oh-oh, no me pidas que no vuelva a intentar / que las cosas vuelvan a su lugar”. Son los primeros versos del single ‘Arrancarmelo’, que Wos, en modo trovador contemporáneo, lanzó en abril del 2022. Ocho meses después, Lionel Messi lo eligió para su primer posteo como campeón del mundo. Desde entonces, como esas parejas que bailan en espacios diferentes pero al mismo tiempo, los acordes y la letra de ‘Arrancarmelo’ van pegados al relato del héroe de Messi campeón. Si faltaba un argentino o una argentina que no conociera a Wos, que no haya saltado con sus canciones, que no haya silbado uno de sus estribillos, esos días de la patria sublevada por la alegría, lo sepamos o no, también fueron cantados por él. Por Wos, por Wosito, por Valentín Oliva, por la voz que llegó volando y, al parecer, no va a aterrizar.

Escritor. Colaborador en medios como Página/12, Gatopardo, Revista Anfibia, Iowa Literaria y El malpensante, entre otros. Autor de las novelas Un verano (2015) y La ley primera (2022) y del libro de cuentos Biografía y Ficción (2017), que fue merecedor del primer premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina (FNA). Su último libro, coescrito con Fernando Krapp, es la crónica ¡Viva la pepa! El psicoanálisis argentino descubre el LSD (2023), también premiado por el FNA.

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