Artes

‘No mires a los ojos’: alguien se esconde en el armario

Félix Viscarret adapta al cine la novela ‘Desde la sombra’ de Juan José Millás, una historia que se complica “hasta terminar en algo insólito”.

El actor Paco León, en la película 'No mires a los ojos', dirigida por Félix Viscarret. MIKEL LARREA

Como el protagonista de su última película, Félix Viscarret (Pamplona, 1975) también ha encontrado su lugar en el mundo. Uno que comenzó a fraguarse, después de un buen puñado de memorables cortos (Dreamers, Canciones de invierno o El álbum blanco), con su primer largometraje, Bajo las estrellas (2007), debut que giró por festivales de todo el mundo, triunfó en Málaga y obtuvo dos Premiso Goya (mejor guion adaptado para el propio Viscarret y mejor actor protagonista para Alberto San Juan). Siguieron después la película Vientos de La Habana (2016), que adaptaba las novelas de Leonardo Padura, y, como continuación de esta, la miniserie Cuatro estaciones en La Habana. También el largometraje Saura(s) (2017), un retrato fílmico nada convencional del legendario director de cine y su familia. Con la serie Patria, cuya primer mitad dirigió Viscarret sobre el best-seller de Fernando Aramburu, a quien ya había adaptado en Bajo las estrellas, se cerró un círculo.

Ahora vuelve a abrirse un nuevo camino para el guionista y director con el thriller No mires a los ojos, adaptación de la novela Desde la sombra de Juan José Millás que se estrena en España este 4 de noviembre, en el que un hombre decide quedarse dentro un armario para observar, secretamente, la vida de una famila, en una especie de lugar en el mundo confortable y delirante a la vez. Es el de Paco León en la ficción. Es el de Viscarret en la realidad, que observa la vida al otro lado del espejo, ese que solo pertenece al cine.

- Fernando Aramburu, Leonardo Padura y ahora Juan José Millás. Son los escritores cuyas obras ha adaptado al cine. ¿Qué tiene que tener una novela para que quiera convertirla en película?

- Los tres autores tienen un universo propio que han desarrollado a base de años de talento y trabajo, pero, además, los tres defienden una serie de valores éticos que admiro y que espero que se me peguen de alguna forma. 

- Su nuevo largometraje nace de la novela Desde la sombra, de Millás. ¿Cómo se fragua este proyecto?

- Los productores Mariela Besuievsky y Gerardo Herrero me llaman unas Navidades y me preguntan si me gustaría llevar esa novela al cine. Yo soy seguidor de la obra de Juan José Millás desde mi adolescencia. Me fascina ese universo. Por supuesto, dije que sí enseguida. 

El cineasta español Félix Viscarret, director de 'No mires a los ojos'. CORTESÍA

- ¿La responsabilidad de convertir la obra de un escritor en la película de un director da cierto vértigo por aquello de que al escritor no le guste el resultado?

- Como en cualquier labor que realice un ser humano, si uno se pone a pensar en los miedos, esos miedos se convierten en algo paralizante. Es lo más opuesto a la creatividad. Por eso, cuando uno emprende un proyecto así —que, efectivamente, tiene mucho de reto—, tiene que escuchar más a la ilusión y trabajar sus miedos de otra forma. 

- En este caso, parece que Millás aceptó de buena gana los cambios necesarios para adaptar la novela. ¿Han sido muchos?

- Como dice Juan José Millás, hemos respetado la estructura, el alma, el espíritu de la novela. Es cierto que hemos tenido que cambiar la forma, porque es otro lenguaje. Hemos trabajado el ritmo y la causalidad de una forma que en la novela no es necesario trabajar. Pero si me preguntas si hemos sido fieles al espíritu y al universo de la novela, te diría que absolutamente. 

- Hablemos del protagonista de esta historia, Damián (Paco León), ese hombre que huye de su jefe tras ser despedido y termina, espontáneamente, escondido en un armario cargado en una furgoneta. Esta premisa ya tiene buena dosis de surrealismo…

- Lo maravilloso del universo de Juan José Millás es que presenta, de una forma cotidiana y muy plausible, acontecimientos que poco a poco se van complicando hasta terminar en algo insólito. Pero cada uno de esos pasos han sido tan lógicos, tan cercanos a la realidad humana, que uno siente y entiende que perfectamente le podría haber pasado lo mismo. 

Tráiler de la película 'No mires a los ojos', de Félix Viscarret. YOUTUBE

- Ese armario llega hasta la casa familiar de Lucía (Leonor Watling) y Fede (Álex Brendemühl), una pareja que vive con su hija adolescente. ¿Qué razones llevan a Damián a querer quedarse en ese armario, en esa casa?

- Todos sentimos a veces deseos de pertenecer a un lugar, a una familia, a un núcleo que nos acoja… Un lugar en el mundo en el que nos sintamos queridos.

- En su desarrollo, la historia va adquiriendo tintes y elementos del thriller: una desaparición, una suplantación, un posible crimen… ¿Es este el género desde el que ha querido trabajar la película?

- Por supuesto. El tono de una película es algo que un director debe vigilar y cuidar en todo momento. Lo maravilloso de la obra de Millás es que sabe ir evolucionando con cierta libertad, pero sin que un género cinematográfico en concreto suponga una autocensura que te limita. Es una historia que nos abre la mente, que nos va llevando a lugares insólitos, que nos sorprende.

- ¿Cómo ha trasladado todo ese compendio (humor absurdo, thriller, drama) a la dirección y a la propuesta estética?

- Hay que ver la película para descubrirlo... Solo añadiré, por dar una pista, que el punto de vista es algo que se ha trabajado mucho y que espero que enganche desde el principio. 

Los actores Leonor Watling y Álex Brendemühl, en 'No mires a los ojos' MIKEL LARREA

- El proceso mental de Damián se convierte en parte esencial de la trama. En esos saltos temporales, la realidad no se impone a la fantasía, y viceversa. ¿Era necesario que ambos planos convivieran en armonía para contar esta historia?

- Sí. Exactamente. Es lo que me atrajo siempre de cómo Millás observa la realidad. Los procesos mentales de cada ser humano, cuando miramos lo que nos sucede, afectan a cómo recordaremos esos acontecimientos. 

- La historia se va estrechando, en un viaje hacia los sentimientos más íntimos y contradictorios nunca confesados. ¿De eso va esta película? ¿De la locura interior que nos llena de deseos frente a la cordura de la vida cotidiana?

- Sí, de las ganas de desaparecer, querer ser otra persona, amar lo prohibido, desear a alguien precisamente porque está fuera de nuestro alcance… Esos son los temas centrales que nos conectan, creo, a todas las personas con el protagonista de la película. 

- ¿Es Damián una metáfora de la condición humana? Dicho de otro modo: ¿somos todos un poco Damián?

- Pues es verdad que, aunque no lleguemos a realizar los mismos actos que Damián, todos los seres humanos podemos sentirnos divididos entre esos deseos de encontrar paz en nuestra vida, y el deseo de pertenecer a una familia, a un lugar donde nos sintamos útiles y queridos. Y cuando los seres humanos estamos divididos entre deseos contrapuestos es cuando se complica todo.

Periodista cultural. Colaboradora de medios como Cinemanía, La Vanguardia, Viajes National Geographic y El Confidencial