Editorial Dahbar, memoria de la historia reciente de Venezuela

En un contexto adverso, el sello fundado por Sergio Dahbar da “la batalla” publicando libros de periodismo de investigación, crónica y ensayo.

Portadas de libros publicados por la editorial Dahbar. ELENA CANTÓN
Portadas de libros publicados por la editorial Dahbar. ELENA CANTÓN

Mientras importantes firmas editoriales se han ido de Venezuela en los últimos años por la situación política y las restricciones gubernamentales, desde 2006 la editorial Dahbar se ha abierto camino publicando libros de periodismo de investigación, crónica e historia escritos por autores de reconocida trayectoria, no solo venezolanos sino de Hispanoamérica.

El fundador y director de este sello que se identifica como “una plataforma para pensar diferente y pensar en el futuro” es Sergio Dahbar (Córdoba, Argentina, 1957), quien durante muchos años fue un destacado periodista en importantes medios de comunicación de Venezuela y un buscador de talentos para el grupo editorial Random House. En un momento en que el mercado venezolano se quedó con pocas editoriales, Dahbar encontró una vía para llenar ese vacío. No se detuvo ante las adversidades y ha logrado publicar más de un centenar de libros, algunos de los cuales con gran éxito de ventas.

“Asentamos estos proyectos en hacer la memoria de lo que ha vivido este país en estos últimos 24 años. Creemos que lo que ha pasado es suficientemente grave como para dejar de lado una memoria de lo que vivimos. Expresamos en sus historias violaciones a los derechos humanos, a las libertades esenciales y la fortaleza de las víctimas para sobrevivir”, dice Dhabar, quien no duda de la vocación de su proyecto: “Estamos muy claros en dónde estamos parados y en lo que significa hacer lo que hacemos”.

En diciembre de 2022, la editorial ganó el premio Jeri Laber - AAP International Freedom to Publish, un reconocimiento que ofrece la Asociación de Editores de Estados Unidos a la libertad de publicación. “Editorial Dahbar ha mostrado un tremendo coraje y compromiso para continuar publicando, incluso cuando los entornos sociales y políticos en Venezuela se han deteriorado, causando que muchos otros huyan del país”, afirmó Terry Adams, presidente del Comité de Libertad para Publicar de la AAP al destacar el trabajo desarrollado por el sello premiado. Dahbar valora lo que significa ese galardón para Venezuela, un país que está pasando por un momento tan difícil en su democracia: “Este reconocimiento refleja que esa circunstancia es valorada por lo que hacemos en esa línea de pensamiento”, dice el editor.

- ¿Cómo se motivó a fundar una editorial en aquellos años en que se vislumbraban tiempos difíciles para los emprendimientos, y en especial para la libertad de expresión, en Venezuela?

- Editorial Dahbar tiene sus orígenes en el año 2006, cuando sale la revista El Librero, que se hacía para las librerías locales [y que se imprimió hasta 2014]. Así comenzó una relación con las librerías, autores y libros que nos interesaban. Yo había trabajado con Random House Mondadori, que hoy es Penguin Random House Grupo Editorial, buscando talentos. En 2011 tomaron la decisión de irse de Venezuela porque los controles económicos aplicados por el Gobierno de Hugo Chávez impedían repatriar los dividendos por derechos de autor. En ese momento, el mercado venezolano fue quedándose huérfano de editoriales de ese perfil, por lo que decidí abrir una editorial y empezar a publicar. Mi objetivo era publicar libros de periodismo que mostraran lo que estaba pasando en la sociedad venezolana a lo largo de esos años. Así nació esta editorial.

Al principio contábamos con un catálogo de pocos libros, como es natural en los inicios. Sin embargo, el libro Afiuni: la Presa del Comandante, del cual fuiste autor, fue un best seller. Se trata de la historia de la jueza María Lourdes Afiuni, quien, por hacer lo que le correspondía dentro de la ley, fue juzgada y condenada por Chávez antes de que la justicia formal hubiera actuado. Cuando estuvo presa sufrió una agresión que se develó a través del libro que publicamos, el cual se convirtió en un referente para los jueces y la justicia del país: a partir de allí se habló del antes y después del caso Afiuni. Eso fue un espaldarazo para que la editorial pudiera arrancar un trabajo sostenidamente. Y así ocurrió. Todo estuvo muy bien hasta el año 2016.

- Hasta esos años, a pesar de los controles, la economía venezolana aún tenía espacios para moverse. En 2013 se produjo la muerte de Hugo Chávez y la conflictividad aumentó. ¿Cómo se manejó la editorial frente a ese deterioro?

- En 2017 comienzan a producirse una serie de cambios políticos. Había protestas que provocaron muchas muertes, y publicamos libros que reflejan esos episodios, como 26 crímenes y una crónica: quién mató a la resistencia en Venezuela, de la periodista Carleth Morales Senges. Comenzamos a sufrir una situación muy complicada en Venezuela: empiezan los problemas con el suministro eléctrico, la escasez de gasolina y alimentos, el problema humanitario... El país da un cambio profundo que va a coronar con la pandemia. Durante esos años van cerrando las editoriales y librerías. No se venden los libros y entramos en un proceso muy difícil. Eso hizo que empresas grandes como Planeta y destacadas editoriales venezolanas se fueran del país, y quedamos casi en solitario. Seguimos trabajando, pero no es bueno no tener competencia. La competencia te ayuda a crecer. Hemos sobrevivido, hemos dado la batalla y hemos seguido sacando libros, gracias también a que tenemos un departamento que hace libros corporativos o trabajos para empresas que permiten que podamos seguir adelante y mantener la publicación de libros de investigación y el debate con autores que nos interesa que se lean.

Sergio Dahbar, fundador de la editorial venezolana Dahbar. GUILLERMO SUÁREZ
El editor Sergio Dahbar. GUILLERMO SUÁREZ

- En los últimos meses ha habido un aumento de publicaciones, algunas con gran impacto, lo cual quiere decir que no sólo se sigue editando, sino que también hay nuevos autores ofreciendo historias.

- Nuestro último gran proyecto fue el libro El Tren de Aragua, de Ronna Rísquez, que desnuda la situación del crimen organizado en Venezuela, el cual está fuera de todo control. El libro trata de una organización criminal que trabaja desde una cárcel del estado Aragua y que ya ha transcendido nuestras fronteras hasta llegar a Panamá, Perú, México y Chile. Rísquez investigó a este grupo y escribió este texto que es un disparo al corazón de un problema muy difícil que tiene que ver con la consolidación de bandas criminales con un poder sobre la sociedad venezolana.

Estamos trabajando un segundo libro que se llama Oro criminal de Lisseth Boon, que trata sobre la Amazonia venezolana y cómo el Gobierno, buscando obtener recursos por diversas vías, convirtió esa región en un gran centro de saqueo de la naturaleza, afectando también a los indígenas que viven en la Gran Sabana. Con ese trabajo se ganó un taller presencial de libros periodísticos de la Fundación Gabo dirigido por Martín Caparrós.

Otro libro en camino es Ciudadano Wilmito: la historia del primer pran de Venezuela, del periodista Alfredo Meza, sobre la vida de Wilmer José Brizuela, uno de los jefes de bandas de Venezuela, que resume una historia muy interesante para entender de qué manera el crimen organizado penetró a la sociedad venezolana.

Dentro de esta línea de mostrar la violencia latinoamericana tenemos otro libro importante, República de Milicias, del sociólogo, periodista y escritor brasileño Bruno Paes Manso, quien presenta la radiografía de las milicias paramilitares que creó el expresidente Jair Bolsonaro para acabar con las mafias en su país. Ese trabajo se ganó el premio Jabuti 2021 en la categoría de no ficción en Brasil. 

- ¿Cómo han trabajado para llegar a los siete millones de venezolanos que están fuera del país y a los lectores que desconocen nuestras historias?

- Todos nuestros libros están en Amazon, disponibles en formato electrónico o impreso, y estamos asociados en España con Podiprint, empresa líder internacional en libros bajo demanda, que, con 400 librerías en el mundo, facilita la compra e impresión de ejemplares. El libro El Tren de Aragua lo compró Planeta para su distribución fuera de Venezuela. Se va a publicar desde Chile hasta Panamá. Esto nos da una visibilidad internacional. En Perú, Chile y Estados Unidos ya se está vendiendo a través de Podiprint. Es una venta que poco a poco nos está ayudando a ampliar nuestros espacios. También se va a traducir en inglés y se venderá en Amazon. 

- Ustedes como editorial han estado presentes junto a escritores del sello en festivales y ferias de libros internacionales. ¿Qué experiencias se extraen en esos encuentros y cuáles son las tendencias en la lectoría de hoy?

- En estos tiempos, a mucha gente le interesa la no ficción porque es un género que se ha vuelto más interesante como narrativa. Por ejemplo, quienes han leído El Tren de Aragua comentan que la historia parece una novela, el libro está basado en hechos reales que Rísquez logró armar como un gran cuento. Cuando conversé con la autora la idea de armar el libro, nos conectamos muy bien en la idea de que tuviese muchas historias que dieran mucho sabor, un lado muy narrativo. Rísquez fue amenazada por este libro, y no es fácil trabajar así.

En el Hay Festival de Cartagena de Indias tuvimos la oportunidad de conversar sobre temas de crimen organizado en una mesa de trabajo denominada Periodismo para desentrañar el crimen en la que, además de Rísquez, participaron el periodista de El Salvador Óscar Martínez y Bruno Paes Manso, de Brasil. Tuvimos una discusión muy buena en la que cada autor contó detalles sobre su país y eso nos ha permitido profundizar en lo que estamos trabajando, en recibir atención de gente que quiera apoyar lo que estamos haciendo. Esos vínculos internacionales con editores y autores también nos protegen.

Periodista y consultor. Ha trabajado en medios como El Diario de CaracasEl Universal, donde fue editor del área de Investigación. En 1995 ganó el Premio Nacional de Periodismo por el libro Las cuentas ocultas del presidente. Es autor de otros títulos como Las balas de abril (2006), Afiuni, la presa del comandante (2012) y Los últimos días de Hugo Chávez (2020).

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