Las distintas formas de habitar una casa

La escritora María José Ferrada firma ‘Casas’, un libro de microcuentos ilustrado por Pep Carrió en torno a los espacios en los que vivimos.

Ilustración de Pep Carrió para 'Casas', el libro escrito por María José Ferrada. NØRDICA
Ilustración de Pep Carrió para 'Casas', el libro escrito por María José Ferrada. NØRDICA

Habitamos las casas a veces como fantasmas de nosotros mismos, enviándonos mensajes en diferido; incluso tenemos habitaciones en memorias ajenas. Mucho se ha escrito en los últimos años sobre psicogeografía, a menudo en el mismo registro heredero de las crónicas de Sebald, por eso sorprenderá al lector aficionado —y también al profano— la lectura de Casas (Nørdica Libros, 2023), donde la autora chilena María José Ferrada suma fuerzas con el ilustrador español Pep Carrió para indagar de manera juvenil y fresca en esas reflexiones sobre los matices de habitar los espacios.

Ferrada (Temuco, 1977) es una escritora especialmente reconocida en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Desde 2005 ha publicado en diversos sellos nacionales e internacionales, al tiempo que ha realizado autoediciones, y su trabajo ha sido distinguido con premios como el Academia de Chile o el Cervantes Chico Iberoamericano. Pero la autora también ha realizado incursiones en la literatura adulta, con novelas como Kramp (2017), galardonada por el Círculo de Críticos de Arte, y ese balanceo entre públicos se refleja en Casas, un proyecto que ha supuesto su reencuentro artístico con Carrió, con quien ya colaboró en El lenguaje de las cosas (2011).

El origen de este nuevo libro está en la pandemia, en los textos que Ferrada escribía para acompañar los dibujos que Carrió publicaba en su Instagram en los meses de confinamiento. En un momento de tristeza colectiva, ambos querían mostrarse alegres y esperanzados, y también dar una lección sobre lo que dábamos por hecho en relación a las casas que habitamos.

Ese proyecto pandémico, nacido en redes sociales, fue depurado, pulido como la concreción de tonos azules que posee, para convertirse en un libro que, tras ver la luz en México e Italia, ha llegado a España.

- ¿Cuál es la diferencia entre escribir para adultos y para niños?

- Depende de la edad del niño. Si hablamos de un texto para un niño de cinco años entonces hay diferencias, porque las frases tienen que ser cortas, hay que ser cuidadoso para evitar subordinadas, ya que eso va a crear una dificultad y una frustración al leer. Pero de siete años para arriba, no tengo grandes diferencias. Sí sé que el lector adulto cuenta con un contexto mayor que el lector niño, pero el lector niño tiene una cabeza muchísimo más libre. 

- ¿Qué te gusta de escribir para niños?

- He tenido la suerte de ver cómo el lector niño se relaciona con el libro como un amigo, como algo que lo acompaña cuando está solo. Los niños leen casi siempre en la noche, y pueden tener un mal día transformado; irse a dormir con una sonrisa porque el cuento estuvo divertido o tierno, porque ve cosas que les pasan a otros niños, como ser desordenados, y entonces sabe que no está solo, que hay más como él en este mundo. Es una comunicación muy cercana. A veces los niños leen con su padre y con su madre, entonces estás entremedio de una relación de cariño muy importante, en un instante muy delicado de una persona. Para mí es un privilegio muy grande, y me esfuerzo para que los cuentos queden bonitos y para estar a la altura de esa persona que sostiene el cuento.

- ¿Y cómo lo vives con los adultos?

- Creo que la literatura funciona como eso que hace que no nos sintamos tan extraños en el mundo. Eso sucede a cualquier edad. El lector adulto sí se comunica con los escritores por las redes sociales, pero en general la relación no es tan intensa.

La escritora chilena María José Ferrada. CORTESÍA
La escritora chilena María José Ferrada. CORTESÍA

- ¿Qué virtudes deben tener los microcuentos?

- Es una escritura bien difícil. En un microcuento no tienes mucho espacio para dar atmósfera, tienes que elegir las palabras justas para que el lector se haga una idea del lugar que habita el personaje con lo poco que le estás dando. Hay que elegir bien ese poco; en términos más técnicos, deben ser palabras visuales y no tan abstractas.

- ¿Por qué decidiste que los cuentos de Casas se fueran relacionando?

- No fue una cosa programada. No íbamos a hacer un libro, primero hicimos las ilustraciones para Instagram. También había allí una libertad grande. Era un momento en que todos andábamos preocupados, y por eso nos pareció divertido que los personajes se recordaran los unos a los otros o que uno habitara el sueño del otro para así exponer los distintos planos en los que se habita un hogar, desde lugares imaginarios u oníricos. También está la idea de habitar en un espacio muchos espacios.

Ilustración del libro 'Casas', de María José Ferrada y Pep Carrió. NØRDICA
La casa 'matrioshka' de Irina Popov. PEP CARRIÓ/NØRDICA
Ilustración del libro 'Casas', de María José Ferrada y Pep Carrió. NØRDICA
'Casas' hace alusión a la pandemia, origen del proyecto. PEP CARRIÓ/NØRDICA
Ilustración del libro 'Casas', de María José Ferrada y Pep Carrió. NØRDICA
En los relatos de María José Ferrada, la casa no son sólo cuatro paredes. PEP CARRIÓ/NØRDICA

- ¿Cómo te llamó la atención de la relación de las casas con la memoria?

- Un poco tiene que ver con lo que dije, que habitamos un tiempo concreto, pero a la vez ese tiempo está interceptado por otros tiempos. El pasado es presente también porque tú estás con tu pasado en el presente. Son capas conceptuales que a nivel experiencial no se separan tan fácilmente, igual que lo que es real y no lo es. ¿Acaso no es real el amigo imaginario?

- De entre tantas casas en el libro, ¿cómo es la tuya?

- No tengo casa. En los dos últimos años he vivido en Berlín y en Chile. En Chile viví un rato en Santiago y un rato en un pueblo muy pequeñito, que es el de mi mamá.  Mi marido y yo tenemos la casa en una maleta: no viajamos más que con una maleta, aunque el viaje sea largo. Es una forma de cargar la casa como una tortuga.

- ¿Hay en el libro una crítica a la soledad en las sociedades tecnófilas?

- Hay algo de eso, porque la pandemia fue un momento en que nos dimos cuenta de la intolerancia que tenemos a la soledad. Nos ayudó a entender cómo interactuamos con los distintos tipos de soledad: alguien puede estar rodeado de gente y sentirse muy solo. A nosotros el estallido del virus nos pilló en un espacio muy pequeño y no tuvimos una angustia extra a la de la pandemia. El espacio de un piso de 40 metros fue acogedor, estuvimos perfectamente. En definitiva, la pandemia nos ayudó a conocernos.

- ¿Qué esperas de la aparición en España de Casas?

- Viví tres años en Barcelona, entonces es un lugar al que trataba de volver antes de la pandemia. Mi primer libro publicado en una editorial fue precisamente en una editorial española. Pero me hace especial ilusión porque es el país de Pep, que es el origen de este libro.

Periodista, traductor y guionista. Autor del ensayo Panero y la antipsiquiatría (2017) y de las novelas Samskara (2019) y Díptico Espiritista (2022).

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