Disidencias y radicalismos en las artes boricuas

La sombra del colonialismo recorre la historia de Puerto Rico. ¿Cómo afronta la escena artística esta realidad?

Representación de 'Talegas de la memoria' en Loíza, Puerto Rico, en 2020, un proyecto artístico de Daniel Lind-Ramos. MAC/RAQUEL PÉREZ PUIG
Representación de 'Talegas de la memoria' en Loíza, Puerto Rico, en 2020, un proyecto artístico de Daniel Lind-Ramos. MAC/RAQUEL PÉREZ PUIG

Ahora que se ha hecho frecuente el deseo colectivo por el regreso a la normalidad —la falacia mejor sustentada— parece un buen momento para sacar a pasear la disidencia. Ciertamente, tenemos delante una gran oportunidad de doble lectura, en la que destapar que nada es lo que parece, como me recuerda el popular filme Los otros (2001), de Alejandro Amenábar, que he vuelto a ver.

Así, el anhelo nostálgico por mantener esa falsa ilusión que nos hemos fabricado —porque más vale malo conocido que bueno por conocer se tambalea ante su invalidez. Nos hemos dado contra el suelo: la elogiada zona de confort se presenta como la mentira máxima. Eso siempre lo ha sabido el arte.

Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”, declaró Pedro Albizu Campos, gran líder en la lucha por la independencia de Puerto Rico. Así, este país —nombrado trágicamente como “la colonia más vieja del mundo”— ha existido y resistido en la conciencia turbulenta de que la llamada normalidad es solo un constructo sociopolítico de dominio imperial. 

Desde ese contexto histórico en el que Puerto Rico fue colonia de España hasta 1898, fecha en la que pasó a manos de Estados Unidos mediante el Tratado de París (1899), la disidencia o las maneras de disidir se han convertido en carácter nacional, muy especialmente desde la sociedad civil, la cultura y las artes.

Sin duda, es inevitable que las prácticas artísticas boricuas —desde la localidad conformada asimismo por inmigrantes hasta expandirse a la diáspora— constituyan un agitado territorio de representaciones y construcciones identitarias. Espacio en el que los efectos del colonialismo —su vertiente externa y la interna que reproduce las estructuras hegemónicas— y las propuestas decoloniales se traducen en una melcocha heterogénea.

En Puerto Rico, las artes contemporáneas sostienen (con mayor o menor representatividad, según el caso) un lenguaje de sentidos múltiples y de deseo extraterritorial y extramuros. Esto en cuanto a metáfora, no necesariamente de la carencia de patria definida por George Steiner (aunque pueda darse), sino de la aspiración por autoeximirse de las cargas impuestas por el Estado invasor y traspasar toda manera de contención.

El pintor y escultor puertorriqueño Daniel Lind-Ramos, preparando la comisión artística 'De Loíza a Loíza' (2020). MAC/RAQUEL PÉREZ PUIG
El pintor y escultor puertorriqueño Daniel Lind-Ramos, preparando la comisión artística 'De Loíza a Loíza' (2020). MAC/RAQUEL PÉREZ PUIG

Nación o no: esa (no) es la cuestión

¿Si alguien te dijera que tu patria no es nación, sino la metáfora insuperable del país invisible, qué y cómo responderías?

El hecho histórico del estado colonial que parece no tener fin ha trastocado la coherencia de la(s) identidad(es) nacional(es), concepto fluido de vastas dimensiones. Cabe señalar que esta incoherencia no propone referirse a una asimilación sociocultural. Es más bien un proceso social de conflicto evidente ante la perturbación del orden que supone el marco imperial, que no sumisión.

Es en esa pugna, no solo dialéctica y sí de confrontación habitual, en la que nos proponemos crear día tras día un espacio propio. Si nos referimos a las teorías poscoloniales latinoamericanas, es atinado considerar el complejo reto de cómo sentirnos, cómo palparnos, cómo (re)crearnos en este lugar simbólico periférico. Uno en el que reconocemos que el discurso colonial no tiene cabida en la profundidad de nuestra psique, mientras pujamos por desbaratar su naturaleza violenta y absurda.

En efecto, mientras la condición política nos sitúa en una posición subalterna, el ejercicio de las artes nacionales se ubica en la posición transgresora y revolucionaria. Quienes han ejercido el oficio del arte han resistido la imposición siempre. “El deseo de independencia es tan antiguo como los pueblos y connota una demostración de fuerza estrechamente ligada a la insumisión de una particular experiencia artística. Hay pueblos mucho antes de que emergiera en Europa el concepto moderno de Estado-Nación”, escribió el catedrático e investigador Francisco José Ramos en el ensayo ‘La insumisión de la experiencia artística (una conflagración de pensamientos’, incluido en el libro 100 años después… 100 artistas contemporáneos (Comité de los Cien, 1998).  

Irremediablemente, esa insubordinación cultural ha tenido un efecto demoledor para la amenaza de la homogeneización, tal como explica el historiador Mario R. Cancel-Sepúlveda en ‘El debate sobre la cultura hoy: una opinión’: “El ICP (Instituto de Cultura Puertorriqueña) era responsable de preservar y promover la cultura para que la gente no dejara de sentirse ‘puertorriqueña’. El Estado que lo creó no tenía problema alguno con la americanización política, jurídica y económica del país, pero insistía en no ceder ante la americanización cultural. Por otro lado, un nacionalismo administrado desde el poder resultaría menos peligroso que un nacionalismo en manos de activistas que pudieran politizarlo de un modo agresivo”.

Ante la posibilidad codiciada de la resignificación colectiva, la acción transformativa de las personas colonizadas pasa a conformar el giro decolonial, un cuestionamiento feroz sobre la legitimidad de la narrativa dominante.

Estéticas contemporáneas para la ruptura

Política, sexual, corporal y/o psíquica, entre otras, la disidencia —que es ante todo cualidad de lo político— valida una experiencia que transgrede los límites normativos. De este modo, diseña para sí misma una subjetividad utopista, en cuanto al poder del acto rupturista. La persona ejecutante de la práctica artística se propone romper con todas aquellas realidades que amenazan su noción de identidad(es) y decide convertirlas en otra cosa.

En palabras de Cancel-Sepúlveda, “la creatividad, lo mismo en una colonia que en un país que no lo es, siempre ha sido un arma de resistencia al orden en el cual se encuentra enclavado”.

Como en toda materia, el pluralismo de la actividad disidente en las artes contemporáneas no puede desvincularse de quienes le antecedieron. Entonces, las prácticas sensibles y creativas siguen un rumbo similar en cuanto al deseo y el acto de dotar(se) de nuevos significados. Ante el fortalecimiento de los movimientos sociales de construcción y reafirmación de la subjetivación, nos encontramos ante propuestas de artes transversales, de carácter y estados fluidos de tránsito.

Exposición 'Anarquía y dialéctica en el deseo', en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. MAC
Exposición 'Anarquía y dialéctica en el deseo', en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. MAC

En esa declaración de autonomía y autosuficiencia se producen las estéticas actuales. Por ejemplo, podemos referirnos a la exposición de dos partes y una serie de comisiones de performance Anarquía y dialéctica en el deseo: géneros y marginalidad en Puerto Rico, del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC) en 2019 y a la que puede accederse por recorrido virtual. Anarquía y dialéctica ha logrado un magno ejercicio de visibilización, vinculado a las expresiones que se revelan y se rebelan a partir del estado obligado y violento de exclusión y destierro.

A nuestra pregunta acerca de los efectos de la condición colonial en su arte, la investigadora, educadora y artista Marina Barsy Janer —que participó en la exposición antes mencionada— responde: “La descolonialidad entiende que lo colonial no solo es parte de nuestro pasado, sino que está arraigado en nuestras psiques, cuerpos, tierras, interrelaciones y nociones de tiempo y espacio modernos”. Durante la performance (De) Colonial Reconquista, realizada el 19 de noviembre de 2014, día del “descubrimiento” de Puerto Rico, una comunidad de siete mujeres puertorriqueñas escribieron (una por letra) la palabra COLONIA en la espalda de Barsy Janer, que finalmente se convirtió en tatuaje. Las participantes firmaron un documento legal de derechos de autor que les confiere poder legal sobre sus letras en la piel de la artista.

Lidiette del Valle tatuando la espalda de la artista Marina Barsy Janer, en 2014, durante la performance '(De) Colonial Reconquista' (2014), en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. CORTESÍA BARSY JANER/ARNALDO RODRÍGUEZ BAGUÉ
Lidiette del Valle tatuando a Marina Barsy Janer, en 2014, durante la performance '(De) Colonial Reconquista'. CORTESÍA BARSY JANER/ARNALDO RODRÍGUEZ BAGUÉ

Sobre el mismo tema, Helen Ceballos, a cargo de la dirección de Plataforma Eje y la dirección artística en Mezcolanza, dice: “Creo en las redes comunitarias como canales de fuerza común, en los nexos que se amparan en viabilizar espacios para fortalecer nuestras autonomías vecinales e isleñas”. La artista transdisciplinaria concluyó: “Sucede que a quienes nos ha tocado nacer en una realidad colonial, nos puede sentar bien ensayar y probar el desarrollo de nuestras autonomías personales y colectivas, a niveles micro y macro. Sin olvidar que en las pruebas a pequeña escala encontramos fórmulas que luego nos permiten trabajar con más confianza perspectivas multitudinarias”.

Si aludimos al proceso decolonial, debemos presentar las narrativas que surgen desde las experiencias de las diásporas y la reivindicación queer. “La comunidad latina homosexual de los Estados Unidos está compuesta tanto por miembros de pueblos históricamente colonizados, notablemente los chicanos o mexicanos del suroeste y los puertorriqueños o nuyoricans en el nordeste y el Caribe, como por inmigrantes más recientes”, señala el investigador puertorriqueño Lawrence La Fountain-Stokes en Sexilio(s) y diáspora(s) homosexual(es) latina(s): cultura puertorriqueña y lo nuyorican queer (2004).

La Fountain-Stokes, autor también de Abolición del pato (2013) y Translocas: The Politics of Puerto Rican Drag and Trans Performance (2021), analiza las contribuciones puertorriqueñas y nuyorican en las producciones culturales y representaciones queer en Estados Unidos, que, según él,  documentan “la realidad y experiencia de diferentes sujetos latinos que viven en los Estados Unidos; que se expresan, meditan y reconceptualizan el significado de esa experiencia en relación con la sociedad de origen y con la nueva cultura”. Un proceso que “enriquece” la categoría de ‘lo estadounidense’ y de ‘lo latinoamericano’ y que “problematiza” las visiones limitadas de dichos fenómenos.  Así, les asigna —por valor propio— un inmenso poder en la reconceptualización y la resignificación, a partir de la experiencia del ser con relación a su lugar de origen y al sitio donde se encuentra anclada su materialidad.

Retrato familiar de House of Grace, espacio seguro para personas trans y no binarias en Puerto Rico, incluido en la exposición 'Anarquía y dialéctica en el deseo'. HOUSE OF GRACE/MAC
Retrato familiar de House of Grace, espacio seguro para personas trans y no binarias en Puerto Rico, incluido en la exposición 'Anarquía y dialéctica en el deseo'. HOUSE OF GRACE/MAC

Ciertamente, la teoría anarquista como “forma de existencia contra la dominación” (Ferrer, Ch, 2006) parece ser el modus operandi y el deseo de las prácticas artísticas que se gestan dentro del monstruo de mil cabezas que es el colonialismo. Con razón, las artes boricuas en toda su pluralidad —tal como el Teatro del Oprimido de Augusto Boal— se intervienen a sí mismas en el propósito de transformar las relaciones de poder. De este modo, definen claramente un marco por donde atraviesan todas las formas de disidencias, que por su condición no pueden ser más que radicales.

Escritora, artista de performance, gestora cultural y facilitadora de talleres para la aproximación a los procesos de autosanación mediante la expresión artística. Fundadora del emprendimiento con fin social medioLoCCA nacional, movimiento activista para y por los seres disidentes con experiencias de padecimiento psíquico.

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