Milei anuncia un decreto con 300 reformas para la “reconstrucción de la economía argentina”

El plan incluye la privatización de empresas estatales y la derogación de leyes como la de Alquileres y Abastecimiento.

EFE

Buenos Aires
El presidente de Argentina, Javier Milei, con su gabinete, en el anuncio de su plan económico, este 20 de diciembre. PRESIDENCIA DE ARGENTINA
El presidente de Argentina, Javier Milei, con su gabinete, en el anuncio de su plan económico, este 20 de diciembre. PRESIDENCIA DE ARGENTINA

El presidente de Argentina, Javier Milei, presentó este miércoles un decreto con cerca de 300 medidas de corte ultraliberal con las que aspira a reconstruir la economía del país. Un plan que provocó que miles de personas salieran a manifestarse en las calles de Buenos Aires, y que se anunció coincidiendo con el aniversario de las revueltas sociales que le costaron la presidencia a Fernando de la Rúa en 2001.

Milei se dirigió al país por la radio y televisión para enumerar los principales puntos de su programa económico, que contempla la reforma de más de 300 normas cuyo objetivo es sentar "las bases de la reconstrucción de la economía argentina y devolverle la libertad y la autonomía a los individuos, sacándoles el Estado de encima".

Según Milei, que hace apenas un mes que asumió la presidencia tras derrotar en segunda vuelta al ministro de Economía del Gobierno peronista, Sergio Massa, Argentina puede ser de nuevo "una potencia mundial", como a comienzos del siglo pasado, pero para eso hace falta "desarmar la enorme cantidad de regulaciones que han impedido, entorpecido y detenido el crecimiento económico".

El decreto de necesidad urgente (DNU) que este jueves publicará el Boletín Oficial y que en las próximas semanas será debatido en sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación convocadas en plenas vacaciones del verano austral, busca transformar en sociedades anónimas "todas" las empresas estatales para su "posterior privatización", a fin de desregularizar la economía argentina.

"Recibimos la peor herencia de la historia", se lamentó el jefe del Estado argentino, quien se refirió a la carga heredada de los Gobiernos de los últimos años, en su mayoría de signo peronista, como "el déficit consolidado del 15 % del PBI, la presión impositiva más alta del mundo, la falta de reservas en el Banco Central, la confianza crediticia destruida, la emisión monetaria desenfrenada y la crisis inflacionaria anual del 15.000%".

Privatizaciones y derogación de leyes

El plan gubernamental incluye medidas tan contundentes y disímiles como la derogación de la ley de Alquileres, la posibilidad de que los clubes de fútbol se conviertan en sociedades anónimas si así lo desean, o la autorización de la cesión total o parcial del paquete accionarial de Aerolíneas Argentinas.

Pero también contiene otras que apuntan directamente a la desregulación de la actividad económica, como la derogación de la ley de Abastecimiento, que contempla sanciones a empresas en casos de escasez de determinados productos, y de la ley de Góndolas, que obliga a los supermercados a ofrecer un mínimo de productos fabricados por pequeñas empresas.

Protestas tibias en las calles

Después de que Milei anunciara este plan, cientos de manifestantes se concentraron en las inmediaciones de la sede del Congreso de la Nación para continuar con la protesta que horas antes habían llevado a cabo unas 3.000 personas que recorrieron las calles del centro de Buenos Aires para finalizar concentrándose en la emblemática Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede de la Presidencia de la República.

La movilización nocturna también se dejó sentir en diversos barrios de la capital, donde los vecinos protagonizaron una sonora una protesta desde sus ventanas y balcones haciendo sonar cacerolas y otros utensilios domésticos. Según pudo comprobar EFE, la acción de protesta se escuchó en varias zonas de la ciudad, entre ellas algunas de las más acomodadas, como Palermo y Belgrano, pero también en barrios más modestos como Caballito, Almagro y Avellaneda.

Horas antes, la primera protesta social contra Milei se saldó con una tibia convocatoria y sin incidentes de consideración, en buena medida por el fuerte despliegue de efectivos de la Policía Federal y las unidades antidisturbios de Gendarmería.

Pero también pesaron las advertencias lanzadas por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y por el propio presidente Milei de que quien ocupara la vía pública o cortara carreteras dejaría de recibir los planes de ayuda social para los más desfavorecidos, en momentos en que cuatro de cada diez familias argentinas viven por debajo del umbral de pobreza y la indigencia afecta al diez por ciento de la población.

Los únicos momentos de tensión entre los manifestantes y la policía se vivieron al principio de la concentración, cuando varios agentes cargaron contra los protestantes que ocupaban la calzada de las dos avenidas que unen la Plaza de Mayo y la Avenida 9 de Julio.

EFE

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