Artes

Renata Flores, la reina tímida del rap en quechua

¿Se puede superar el miedo de cantar hasta ser un viral de YouTube? Historia de la estrella peruana que reivindica la lengua de sus abuelas.

La cantante peruana Renata Flores, reina del rap en quechua. CELIA D. LUNA

La alumna Renata Flores Rivera de seis años se ha perdido. Es una tarde de 2007 y el día de talentos en el colegio Jean Piaget ya ha empezado. Debía salir al escenario a cantar y no ha querido hacerlo. Le da miedo, está asustada y tiene seis años, todo junto, así que se escondió.

Son casi 200 personas que asistieron a la kermés escolar en Huamanga, región Ayacucho, en la sierra sur del Perú. La canción que espera ser cantada es ‘Guapa’ del argentino Diego Torres. El encargado de acompañarla en la guitarra no ha llegado. Es su padre, que ha tenido un contratiempo y para salvar la situación envió a un amigo a que cubriera su posición en el escenario. Parece que hay muchas cosas en contra, pero la más importante de todas es que el miedo, ese enemigo emocional, puede más que Renata.

Sus maestros y su madre llevan ya un rato buscándola. Renata trató de esconderse detrás de sus amigos, en esa multitud escolar de primer grado de primaria —que poco cubría— para pasar desapercibida. Su madre la encontró, se hizo espacio entre los compañeritos de su hija hasta que llegó a ella y trató de convencerla para que suba a cantar: “Todos sentimos miedo antes de subir a un escenario, es normal”, dijo Patricia Rivera, músico y profesora de coros que hace un tiempo tuvo una banda de rock en Ayacucho llamada Patty y los Caletas. Rivera, al terminar de hablar del miedo con su hija —esas charlas que algunos padres tenemos para decirle a nuestros hijos que nada se esconde en la oscuridad de su habitación antes de dormir— hizo un trato, tal vez el contrato más importante en la vida de Renata Flores. La actual reina de la música inca rap en quechua escuchó de labios de su mamá y cómplice esa tarde de pánico escénico de 2007: “Si quieres yo subo contigo, te hago los coros”. Así madre e hija subirían al escenario a cantar con miedo, pero juntas y de principio a fin, superando todo lo que estaba en contra. La niña terminó petrificada de los nervios, pero lo logró. Su madre resultó olvidando parte de la letra. Renata le recriminaría eso después, pero no importaría, todo había salido bien. “Lloré cuando terminamos de cantar porque estaba muy nerviosa, también lloré antes de salir, hasta que mi mamá llegó a decirme que salgamos las dos”, cuenta Renata desde la seguridad de su habitación en Huamanga, con una vista privilegiada al volcán dormido Acuchimay en una tarde de junio 2021 y en plena pandemia.  

Renata Flores, de niña, cantando en Huamanga. PATRICIA RIVERA

Renata no siempre fue tímida, de hecho, años atrás, su ansiedad y disposición para salir era más que impetuosa. Nació a los ocho meses. Su madre trabajó cantando y enseñando coro hasta el último día del embarazo. “Ya cuando tenga los dolores pediré descanso”, decía Patricia Rivera. Pero eso nunca pasó. Renata nació casi al día siguiente de un solfeo. La bebé veía a su madre dirigir un coro polifónico, tocando la batería e interpretando con su banda —en la que su padre era el guitarrista— temas de Led Zeppelin o Uchpa, esta última, una banda de rock peruana que canta en quechua, una pionera. De tanto en tanto Renata le arranchaba el micrófono a su madre y balbuceaba sus primeras notas musicales. A estas alturas Renata Flores, de 20 años, ya es una de las máximas exponentes de la música contemporánea en quechua o lo que podríamos llamar para este texto (o en un exceso de confianza por mi parte) el q-rap & trap.

Hoy, Renata, su madre y su familia le hacen cara a la tarea de dar a conocer más el idioma quechua y a que los jóvenes peruanos lo hablen sin miedo. Es que el quechua debe imponerse en la voz de sus portadores, no debe perderse. Como aquella Renata de 2001, el quechua está asustado, tímido, pero no quiere esconderse. De hecho, no lo hace para nada: es parte de las 48 lenguas indígenas que hay en el Perú. Es uno de los idiomas oficiales del país sudamericano, además del castellano, pero muchas personas no lo hablan por vergüenza o miedo a ser discriminados. También existen los que, como yo, no lo hablan por ignorancia.

Hablar, cantar, gritar

La denominada reina del inca rap no es la mejor de las conversadoras. Tuvo respuestas cortas y directas para las cadenas de televisión CNN, BBC, Telemundo y los distintos medios escritos internacionales que la han entrevistado después de su irrupción viral en YouTube de 2015 con ‘Chaynatam Ruwanki Cuyanaita’, la versión en quechua de ‘The way you make me feel’ de Michael Jackson, grabada en la ciudad inca de Vilcashuamán. Aún así, esas respuestas son dulces, cálidas, tiernas, tan amables que no queda nada más que decir, y te dejan con una sonrisa, como para agradecer esa amabilidad exprés. Me pasó a mí al hablar tanto tiempo con ella, disculpando la precariedad de mi sonrisa. “Siempre fue una chica tímida, tenía que sentir mucha confianza para que te suelte la conversación” dice su madre, y casi inmediatamente marca la diferencia que hay cuando su hija canta y baila en sus videos.

Video de la versión en quechua de 'The way you make me feel' de Renata Flores. YOUTUBE

Renata es tímida como el quechua, pero ambos han encontrado la forma de hacerse sentir, y esa forma parece ser solo a través de la gente. Es el punto de partida para que eso aliente a más personas de otras lenguas a hablar, cantar y gritar en sus idiomas. Así podríamos conservar esas 21 lenguas originarias que en este momento se encuentran en situación de peligro en Perú.

La primera canción en quechua de Renata fue ‘Mirando la misma Luna’ o ‘Qawachkanchik chay Killallata’. El tema se escribió con el cielo despejado de Huamanga, “todo mudito”, “el cielo azulito con nubecitas”, dice la cantante. Una mañana en la que empezó a hacer acordes en un piano marca Kawuai en la academia de música. “Recuerdo haber pensado en mi abuelita Julia y empecé a escribir una letra no muy literal sobre discriminación, sobre una persona que mira la luna y se pregunta ¿por qué me tratan diferente?”. Renata vio en sus primeros años como su abuela paterna era discriminada por ser quechuahablante e incluso, cuenta, llegó a avergonzarse alguna vez de ella porque hablaba ese idioma. Hoy, sus abuelas, Julia y Adalberta, paterna y materna, son su inspiración y además sus traductoras y primeras maestras de quechua. De hecho, son las personas que más extraña ahora que vivimos en pandemia. “Las visito de vez en cuando y siempre están con mascarilla y protector, así que extraño ver sus caritas”, dice con risa nerviosa.

Video de ‘Mirando la misma Luna’ / ‘Qawachkanchik chay Killallata’, de Renata Flores. YOUTUBE

En Perú existe un estigma sobre el quechua. Muchas personas asocian el idioma oficial con la pobreza, el analfabetismo o la ignorancia. Un ejemplo claro: en este idioma no existen las vocales “e” y “o” así que, en lugar de decir Perú, un quechuahablante puede decir “Pirú” lo que podría despertar burlas, sobre todo de personas que hablan castellano y desconocen el quechua.

Pero, lejos de la timidez, Renata ya se acostumbró a pararse frente al monitor y los amplificadores del estudio a escuchar lo grabado en cada proyecto y decir cosas como: “Creo que el hit hat se escucha muy fuerte”, “ese agudo no va ahí”. Incluso cuando la canción ya se ha lanzado al público, ella sigue buscando mejoras a un tema perfecto. “Pero Renata, ¿quién se da cuenta de ese detalle?”, suele decir su madre. Ella sigue mejorando detalles, supuestas pequeñeces, defectos imperceptibles. En ese momento, su voz sí suena fuerte, como en sus canciones. Hoy su canal de YouTube contiene videos con reproducciones en promedio de 50.000 a más de 2 millones de vistas. Además de sus más 40.000 oyentes mensuales en Spotify. ¿Cómo se puede ser tímida con más de 2 millones de personas hablando de ti, mirándote? Ya no es gracias a versiones en quechua como ‘The way you make me feel’ de Michael Jackson o ‘The house of the rising sun’ de los Animals, ahora son sus canciones, sus letras, sus historias, su idioma lo que consigue esas cifras. Y lo que la lleva a participar en proyectos como ‘Arriba Perú’, grabación que ha juntado a Renata con gigantes de la música peruana como Eva Ayllón y Daniela Darcourt para conmemorar el bicentenario del país. 

"Pancanpancan pacananan"

Renata empezó a descifrar el quechua en sus primeros años. Cuando sus padres salían a trabajar y la dejaban con Adalberta, su abuela materna. Era y es de las nietas a las que les gusta quedarse en casa de los abuelos, pero de niña se entendía que no quisiera que sus padres se fueran. Para ocultar esto, padres y abuela iniciaban una conversación en quechua para que ella no supiera que estaban por partir. Fue ahí cuando aprendió sus primeras palabras, con sus abuelas, y aunque su primera lengua fue el castellano, empezó a averiguar sobre cómo hablar quechua para descubrir aquellas conversaciones de adultos que una niña de ocho años no debía escuchar. Hoy sus dos abuelas practican quechua con ella.

Cuando era aún más pequeña, Renata recuerda palabras de esos días con sus abuelas como “pau, pau” o su equivalente en castellano de una voz de consuelo para bebés que dice “no pasa nada”, “ya, ya pasó”. También tiene grabada en su mente una canción para niños típica en Huamanga llamada ‘Pancananan’. “Mi abuela me cantaba ‘Pancananan’, que es muy cantada por los abuelitos a los nietos”, cuenta Renata, y sonríe mucho más que en toda nuestra conversación, mientras mi sonrisa se avergüenza de aparecer tímida.  

“Pancanpancan pacananan”, es una onomatopeya típica y rítmica en los Andes, que alude al sonido que hace una persona al montar un caballo o un burro. “En muchas familias andinas, son los abuelos quienes cargan a sus nietos sobre sus espaldas o rodillas. Y para motivarlos al juego, les cantan amorosamente ‘pancanpancan pacananan’, como diciéndoles: ‘¡Yo te quiero y te cargo, y como un burrito feliz, para ti estoy aquí! ¡Pancanpancan pacananan!’. Y dejan que el niño se les suba y lo hacen trotar en su espalda o su regazo. Se establece así una conexión entre abuelos y nietos, renovando un lazo de cariño que conecta a varias generaciones”, dice Roxana Quispe Collantes, antropóloga peruana que en 2019 fue la primera persona en sustentar una tesis doctoral en quechua en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.  

La cantante peruana Renata Flores. CELIA D. LUNA

El quechua hoy

En Perú, los canales de televisión públicos transmiten en quechua desde noticieros hasta dibujos animados, pasando por programas concurso. Estos espacios tratan de visibilizar el quechua y las principales lenguas originarias, pero también a las 4.447.195 personas que tienen como lengua materna una lengua indígena u originaria, el 16% de la población del país.

El pasado 16 de julio, el Consejo de Ministros del Perú aprobó la actualización de la Política Nacional de Lenguas Originarias, Tradición Oral e Interculturalidad para asegurar que toda la población peruana puedan ejercer sus derechos lingüísticos. Esta política proyecta sus metas al 2040. “Son 20 años en los que nos proponemos metas para llegar a que todos puedan ejercer legítimamente sus derechos lingüísticos”, dice Alejandro Neyra, el que hasta el 30 de julio fue ministro de Cultura de Perú, después de un desordenado e inusual retraso del Gobierno entrante por juramentar a los nuevos ministros. Se busca que todos tengamos un elemento básico para que sean más las personas que puedan hacerse entender en un idioma distinto al castellano.

Le pasó a un grupo de ministros hace unas semanas en Vilcashuamán —por coincidencia el lugar donde Renata Flores grabó su versión del ‘The way you make me feel’ de Michael Jackson— que al llegar, solo algunos pudieron comunicarse en quechua: el entonces ministro de Economía, Waldo Mendoza, que es originario de ese lugar, Silvia Loli, ministra de la Mujer, y el propio Neyra. “Yo lo entiendo muy poquito, he estudiado quechua básico para servidores púbicos. Entonces creo que sí se puede hacer algo, no sé si desde la escuela, pero sí para los servidores públicos”, dice Neyra, y deja notar esa idea de que todo servidor público debe estar preparado para comunicarse con el ciudadano, independientemente de la región que sea. Neyra considera que es básico trabajar con personas como Renata Flores o Liberato Kani, uno de los raperos en quechua más renombrados junto a Flores. Comprende que la musicalidad y el quechua están muy ligados: “El quechua es un idioma muy complejo. [El escritor y antropólogo peruano José María] Arguedas trató de buscar su complejidad. Es un idioma más bien lírico, que busca explicar con metáforas las cosas”, dice Neyra.

Video de 'Tijeras', de Renata Flores con DJ Kayfex. YOUTUBE

El quechua es pasado y futuro

Muchos quechuahablantes no enseñan el idioma a sus hijos por temor a que los marginen. “Siento que es el momento para que se pueda lograr que muchos de los peruanos entiendan el significado del quechua, el sentido y entiendan a las personas que lo hablan”, dice Renata. No importa por ahora cómo se llame el género, el contenido es potente y va en un código aún más potente. “Lo que hago siento que aún no tiene un género definido”, complementa.

Renata no reniega ni le hace ascos a nada. Es parte de la nueva generación que trata de unir, de fusionar todo lo que tiene a su alcance y que considera que suma. Ya no es cuestión de tomar partidos o posturas, sino de usar lo mejor que tenemos para lograr algo único. No asume que usar elementos de otras culturas es una traición a la suya, ella misma es fusión y con esa arma va cumpliendo el objetivo de que jóvenes como ella pierdan el miedo.

Renata no deja de pensar en el fin de la pandemia y en nadar —es lo primero que quiere hacer— cuando todo vuelva a la normalidad. En una piscina, porque le teme al mar. Sabemos ahora que ese miedo seguro durará poco. Sueña con que todo esto acabe para subir a cantar en coliseos repletos de gente que corean su nombre y cantan sus canciones en quechua. Ha logrado vencer un miedo y está logrando que muchos quechuahablantes pierdan el miedo de hablar.

La cantante peruana Renata Flores, reina del rap en quechua. CELIA D. LUNA

Hoy estudia producción musical, canto, baile, inglés, quechua y pasa su tiempo libre viendo series coreanas, para descansar. “Creo que estoy tratando de aprender otros idiomas”, dice luego de una risa suave. Mi sonrisa sigue en deuda.

Termina la tarde y me despido de Renata. Le doy las gracias, le digo que el trabajo que hace es alucinante, sus abuelas, su madre, la amabilidad que han tenido conmigo. Que las cosas van despacio pero que hoy, gracias a artistas como ella, el quechua está cantando fuerte y hay que subir el volumen. Ella me dice gracias o “sunqullay” que significa “gracias desde el corazón”. Es en ese momento en que pienso que debo aprender quechua, y a sonreír, como ella.

Periodista. Ha trabajado en las revistas Etiqueta Negra Etiqueta Verde y en el diario Perú21. También ha sido productor editorial y subjefe de contenidos calificados de El Comercio de Lima.