Ni bronce ni mármol: el arte grecorromano en lino de Sergio Roger

El artista y diseñador español reinterpreta la iconografía clásica con sus esculturas tejidas a mano.

El artista Sergio Roger, tejiendo una de sus esculturas de estilo grecorromano, en su estudio de Barcelona. CORTESÍA
El artista Sergio Roger, tejiendo una de sus esculturas de estilo grecorromano, en su estudio de Barcelona. CORTESÍA

A pesar de que desde la distancia podrían confundirse fácilmente con unas de esas obras grecorromanas de incalculable valor que inundan las concurridas salas de los Museos Capitolinos o el Louvre, las piezas del artista Sergio Roger (Barcelona, 1982), en realidad, no son lo que parecen. Principalmente porque, lejos de esculpir sus bustos romanos, columnas jónicas y estatuas mitológicas, los teje a mano con un material igual de inusual que delicado: lino antiguo.

“Siempre hemos asociado la escultura a materiales regios como la piedra, el mármol o el bronce. Pero al reemplazar estos materiales por uno con unas características tan opuestas no solamente cuestiono la escultura tradicional, sino también nuestra noción del pasado”, dice el también diseñador sobre su particular reinterpretación de los grandes iconos del arte clásico.

Los bustos y columnas de lino de Sergio Roger se inspiran en la iconografía clásica. CORTESÍA
Los bustos y columnas de lino de Sergio Roger se inspiran en la iconografía clásica. CORTESÍA

“Me interesa el tejido por sus características estéticas y su relación con el hombre a lo largo de la historia. Si nos paramos a pensar, la palabra texto y textil tienen la misma raíz, por lo que el acto de tejer es más antiguo que el propio lenguaje escrito. De hecho, en torno a los telares se transmitían oralmente las leyendas y mitos que constituían la identidad de los pueblos”, explica Roger desde su estudio, en el corazón del Barrio Gótico de Barcelona.

El artista, quien aprendió a coser de forma autodidacta en su infancia, suele tardar entre uno y cuatro meses de media en completar cada una de estas esculturas textiles. Eso sí, antes de iniciar sus obras, recorre anticuarios especializados y mercados de antigüedades de la capital catalana y el sur de Francia para dar con la materia prima más adecuada. Claro está, no todos los linos son válidos para plasmar su matérica revisión de la historia del arte. A decir verdad, tienen que cumplir unas condiciones muy concretas.

“Me interesa que sean rústicos y que tengan una trama marcada. El color suele importarme menos, ya que a menudo los tiño con tintes naturales”, detalla al respecto. “La calidad de estos linos es tan buena que resisten muy bien el paso del tiempo. Algunos de ellos superan los 150 años y están en un estado fantástico. Además, habitualmente utilizo diferentes métodos para preparar la tela y así otorgarle rigidez, como por ejemplo la entretela o el almidón”, apostilla acerca de cómo manipula esta fibra vegetal tan frágil.

Detalle de uno de los tejidos de lino utilizados por Sergio Roger. CORTESÍA
Detalle de uno de los tejidos de lino utilizados por Sergio Roger. CORTESÍA

De cara al futuro, no descarta emplear seda, otro material que le apasiona “tanto por sus características estéticas como por su historia y su mágico proceso de producción”. No obstante, hasta que se atreva a hacerlo, Roger puede presumir de un logro al alcance de muy pocos: haber exhibido sus creaciones en varias de las galerías más prestigiosas del mundo. A finales de 2021 expuso por primera vez su trabajo en Londres en la casa de subastas Christie's. Y, en este nuevo año, por lo pronto ya tiene confirmadas dos exposiciones individuales en Roma y Nueva York en las que avanza que investigará “sobre los conceptos de ausencia y ruina”.

Dos bustos en la exposición de Sergio Roger en Christie's, Londres. CORTESÍA
Dos bustos de la exposición de Sergio Roger en la casa de subastas Christie's de Londres, en diciembre de 2021. CORTESÍA

Por muy apretada que sea su agenda, a Roger todavía le sobra tiempo para estar al frente de su otro proyecto personal: Softheads, una marca que fundó en 2011 (justo un año después de graduarse en la Academia de las Artes de Berlín) y con la que ha dado un giro contemporáneo a los trofeos de caza transformándolos en piezas blandas de tela. Producidas en colaboración con una fundación que ayuda a personas en riesgo de exclusión social, sus diseños se venden en 40 países, incluyendo establecimientos tan exclusivos como Barney's, en Nueva York; o el Palacio de Hierro, en Ciudad de México.

Sergio Roger, en su taller, trabajando en uno de sus bustos. CORTESÍA
Roger, en su taller, trabajando en uno de sus bustos de lino. CORTESÍA

Dado el buen momento creativo que está viviendo, ¿cómo se ve Roger en 10 años?

“El tiempo pasa volando. Solo espero seguir aprendiendo y creciendo a través de mi obra con la misma pasión que ahora. Hay que ser muy firme para no desviarse por el camino y no olvidar las verdaderas motivaciones. El eje de mi investigación artística es el estudio de la arqueología y las antiguas civilizaciones. Pero siempre que el contexto sea el adecuado, me encantaría explorar nuevos lenguajes”, contesta sin titubear.

El tiempo dirá con qué nos sorprende.

Periodista especializado en cultura pop y diseño. Colaborador de medios como Esquire, El País, Arquitectura y DiseñoMondo Sonoro y Time Out Madrid.

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