Crisis migratoria en el norte de Chile

El Gobierno aumenta la dotación policial en la región después de las protestas por la llegada de extranjeros

Un migrante en el suelo, tras ser golpeado por manifestantes, en Iquique, norte de Chile, el 30 de enero de 2022. EFE/ADRIANA THOMASA
Un migrante en el suelo, tras ser golpeado por manifestantes, en Iquique, norte de Chile, el 30 de enero de 2022. EFE/ADRIANA THOMASA

El norte de Chile permanece en una tensa calma después de que el lunes se produjeran manifestaciones y paros de transportistas motivados por una acuciante crisis migratoria, que se ha agravado en los últimos meses con la llegada masiva de personas indocumentadas.

En la región de Tarapacá, más de 1.800 kilómetros al norte de Santiago, la semana empezó con cortes de carretera, cierre de comercios y la interrupción de las operaciones del principal aeropuerto. El paro regional fue precedido por una protesta el domingo en la cual participaron alrededor de 4.000 personas.

Este panorama llevó este martes a visitar la zona al ministro del Interior chileno, Rodrigo Delgado.

"Se va a realizar un plan de intervención inmediato en aquellos barrios que tengan mayor tasa delictual", afirmó Delgado, que anunció el refuerzo de la dotación policial.

Un centenar de agentes del cuerpo policial de Carabineros y de la Policía de Investigaciones llegarán en las próximas horas a Iquique, la primera gran ciudad que se encuentran los migrantes que llegan a Chile por pasos irregulares en la frontera norte con Bolivia. Este refuerzo policial se quedará en la zona como mínimo hasta el 11 de marzo, día en el que el izquierdista Gabriel Boric tomará posesión del nuevo Gobierno.

Las protestas contra la entrada clandestina de migrantes y el aumento de la violencia comenzaron el fin de semana en Iquique, una de las primeras urbes tras ingresar por la frontera norte con Perú y Bolivia, y se extendieron durante la noche del lunes a la vecina Arica, con un paro de un millar de camioneros.

Roce entre Piñera y Boric

El conflicto en el norte ha desencadenado el segundo desencuentro entre el gabinete saliente de Sebastián Piñera y el entrante de Gabriel Boric, apenas una semana después de que ambos tuvieran su primer roce por la militarización de La Araucanía, una región del sur en la que existe una disputa territorial entre la comunidad indígena mapuche y grandes empresas forestales.

El exlíder estudiantil de izquierda afirmó que tiene a la región "muy presente", pero agregó que por ahora no tiene facultades para actuar. "Estamos coordinando para hacerlo lo mejor", sostuvo Boric, que siempre se ha mostrado muy crítico con la gestión migratoria de Piñera y sus ánimos de endurecer los controles fronterizos.

El futuro subsecretario del Interior, Manuel Monsale, afirmó que tanto la situación migratoria de Tarapacá como la creciente violencia del sur son parte de una "crisis muy profunda" que se está "heredando del actual Gobierno".

Un año de crisis migratoria

Durante el fin de semana, cientos de personas se manifestaron en distintos puntos de la región contra la presencia de inmigrantes irregulares, protagonizando episodios de ataques a extranjeros y consignas xenófobas.

En el último año, esta zona ha experimentado varias olas masivas de ingresos clandestinos de extranjeros, que provocaron el colapso de pequeñas localidades fronterizas, con poca infraestructura y recursos y donde se han asentado miles de personas en campamentos.

El pasado septiembre se congregaron las primeras marchas antinmigración y una turba de manifestantes quemó las carpas y las pertenencias de un grupo de migrantes que pernoctaban en Iquique, un episodio que dio la vuelta al mundo y fue ampliamente repudiado. Desde entonces, la presencia de migrantes en el espacio público de esta ciudad ha disminuido y ahora, ante el aumento de los episodios xenófobos, se agolpan a las puertas de los colapsados refugios desplegados por el Gobierno y varias ONG, según comprobó la agencia EFE.

Pese a la pandemia y la crisis social de 2019, Chile sigue siendo uno de los países más atractivos para migrar dentro de América Latina por su estabilidad política y económica. Los inclementes pasos altiplánicos del norte siguen formando la principal ruta de ingreso irregular, un paso en el que han perdido la vida al menos dos personas en lo que va de año y una veintena desde que se inició el flujo masivo en febrero de 2021.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) alertó el pasado diciembre que cerca de 500 migrantes cruzan diariamente por pasos irregulares entre Bolivia y Chile y llegan al país "tras varios días sin comer, con deshidratación, hipotermia y mal de altura". En Chile hay 1,4 millones de migrantes, lo que equivale a más del 7 % de la población, y los venezolanos son los más numerosos, seguidos de peruanos, haitianos y colombianos. 

EFE

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